Encuentro Nacional de Pastoral Universitaria: Misa (25 de marzo, Posadas - Misiones)

27/03/2017

“Pidamos ser Luz..”

En la noche del sábado se llevó a cabo la misa con los universitarios como parte del Encuentro Nacional de Agentes de Pastoral Universitaria que se llevó a cabo en Posadas por tres días.

La misa estuvo presidida por Monseñor Juan Rubén Martínez, quien estuvo acompañado por Monseñor Eduardo Taussig, Obispo de San Rafael y los sacerdotes asesores de la pastoral en diferentes diócesis.

Al comenzar misa, Monseñor Juan Rubén dio la   bienvenida a las APUs (agentes de pastoral universitaria) que vinieron hasta Posadas a compartir este encuentro. Participaron 68 jóvenes que vinieron de 15 diócesis diferentes  (Mendoza, Resistencia, Avellaneda, Córdoba, Rosario,  Puerto Iguazú, Mar del Plata, Posadas, La Plata, Azul Paraná, San Rafael, Salta, Santa Fe de la Veracruz, Tandil) y remarcó la importancia del trabajo mancomunado en el país entre la universidad pública, la universidad privada y las pastorales.

Además también  Monseñor Juan Rubén destacó la importancia de la colecta cuaresmal del 1% que se llevó  a cabo este fin de semana en todas las comunidades de la diócesis (colecta con la cual se ayudará a la construcción y reconstrucción de viviendas de familias en situación de vulnerabilidad de Posadas y de Gran Posadas) y también el valor de la vida por nacer, recordando  que se celebraba la “Nuestra Señora de  la Anunciación” (al finalizar la misa, se realizó la bendición de las embarazadas).

Monseñor Eduardo Taussig, asesor nacional de la Pastoral Universitaria,  fue el encargado de hacer la homilía.

Compartimos algunos fragmentos de la Homilía:

Para comenzar esta noche, primero quiero agradecer a Monseñor Juan Rubén por invitarme a predicar en este Encuentro. Quiero comenzar la homilía, contándoles una experiencia que tuve en el sur del país. Nos encontrábamos realizando un paseo por un lugar muy oscuro, caminábamos por caminos muy estrechos. Hasta que en un momento llegamos a una cueva, la guía de aquel paseo nos dijo que cerráramos los ojos y después  de unos minutos nos pidió que los volviéramos a abrir.  En ese lugar la negrura era total, la oscuridad era total, más de lo que esperábamos. Allí nos dimos cuenta de que era más fácil tocar las cosas para entender de lo que estábamos hablando.  En ese momento entendimos lo que siente un ciego de nacimiento, la oscuridad o la incertidumbre  de no haber visto nunca.
Imaginemos entonces lo que paso en el corazón de este hombre. Él pidió que Jesús lo cure. y este hizo barro y lo curó, con el barro de la tierra que estaba allí. Desde allí comienza una nueva vida para él. Ese es un signo de la apertura de los ojos del Alma, ojos que le permiten reconocer a Jesús.
Jesús como en Emaús, fue haciendo un camino. Allí con ese símbolo comienza la vida nueva espiritual  de este hombre.  Recordemos que hay otros ciegos, los que ven y los que no ven. Están los que se cerraron a Jesús y los que aun viéndolo no lo  reconocían. Esos ojos que empezaron a ver, recibieron la luz.
Nosotros en el bautismo recibimos la luz de la fe que nos permite contemplar con los ojos del alma a Dios. Como dice San Pablo, ustedes eran tinieblas pero ahora son luz. El fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. A veces le negrura de la desesperanza nos hace cerrar  los ojos y nos impide renovar la nueva de nuestro bautismo. Jesús es la luz.
Hoy en este encuentro nosotros estamos trabajando con los objetivos de la ONU. Para desarrollar una sociedad sustentable. Son 17 objetivos del nuevo programa de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas, presentado en el 2016. Y la finalidad es lograr una “Pastoral Universitaria construyendo un mundo justo y sostenible”
Es importante que podamos unirnos como pastorales universitarias porque juntos desde distintas disciplinas a las que pertenecen los estudiantes, podremos abordar los problemas de evangelizar hoy.
Trabajar en conjunto como país y como pastoral, requiere una respuesta solidaria. Esa luz que empezamos a ver y que nos guía nos invita a que profundicemos el abordaje de la problemática con la luz del amor, una justicia no se puede lograr si no hay un amor.
Ese amor nos lleva a la sabiduría. Es la luz del espíritu Santo y sus dones, lo que nos invita a aportar las fuerzas para ser faro y ser luz siempre para aportar soluciones concretas a los problemas de la aldea global.
Este cuarto domingo nos interpela a volver a nuestro bautismo, pidámosle a Jesús que nos enseñe a ser luz .La luz que nos hace hijos de Dios.  Ser la luz que nos hace solidarios. La luz del espíritu santo que nos permite dar respuesta a los problemas de la casa común.
Recordemos siempre que la luz que celebraremos en la Pascua, es la luz que nos da energías y fuerzas para renovar su amor y seguir el camino, cambiando el mundo por amor.

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