Encuentro Regional de Pastoral Carcelaria en Neuquén

02/05/2018

¿Dónde está tu hermano?

Se realizó durante los días 28, 29 y 30 de abril en el Colegio Pablo VI de la Ciudad de Neuquén, donde se reunieron los integrantes de la pastoral carcelaria de las distintas diócesis de la Patagonia.

Bajo el lema “¿Dónde está tu hermano?”, 70 miembros delegados de las diócesis de la Patagonia, participaron del encuentro. Entre ellos, los integrantes de la Comisión Episcopal Penitenciaria, obispos Juan Carlos Ares, obispo Auxiliar de Buenos Aires y presidente de la misma,  y Esteban Laxague, obispo de Viedma, actual asesor de la pastoral regional y el p. Juan Carlos Cagliani, de la Diócesis de San Justo.

El sábado por la mañana, el p. Cagliani, con 37 años de experiencia en esta pastoral,  tuvo a su cargo del tema “Espiritualidad del voluntario de la pastoral carcelaria” y dijo, “mi experiencia es que Dios nos ha regalado un tiempo y nos ha elegido para que tengamos un encuentro personal con Él, de una manera muy especial, porque nos encontramos con Jesús detrás de una reja. Quizá sea más fácil sentarse delante del Sagrario y descubrir  a Jesús en la oración, en la intimidad; pero abrazar  a Cristo detrás de una reja es encontrarse con el gesto misericordioso de saber que nos amamos como hermanos. Uno comienza a descubrir el rostro de Cristo en esos rostros, donde uno no va a mirar el delito, sino solamente va a encontrar el amor y la misericordia que proceden de Dios. Y saber que uno encuentra en esas visitas, −en esos contactos humanos, en esa cercanía, en esa presencia, en ese compartir−, un Dios que me ama. Me ama en ese hermano, en esa hermana concreta, presa, que está purgando en ese lugar. Muchas veces  odiados, maldecidos por tantos hermanos, inclusive cristianos,  y no se dan cuenta que en ese lugar, está Jesús. Me parece importante esta experiencia, porque uno todos los días, descubre un hombre nuevo y una mujer nueva, que después termina siendo parte de nuestra historia. Yo tengo ya nietos. Hijos de estos presos, casados, con los que ya somos familia. Están en libertad, volvieron a sus casas, reorganizaron su familia. Yo bauticé los hijos, les casé a los hijos, compartí con ellos momentos de soledad, de angustia, de dolor de tristeza, pero que nos sentimos una familia y sentimos que no todo está perdido. El Señor nos manda a buscar esa oveja perdida y me parece interesante porque uno encuentra en ellos el gesto del amor. Cargar  esa ovejita, acariciarla, comprenderla, escucharla y volverla al rebaño”.

Respecto del encuentro en Neuquén, dijo que “es muy importante, porque… si la gente descubriera que la presencia de estos laicos y esos sacerdotes son gestos del amor de Dios en esos lugares! Yo siempre les digo cuando vamos a las visitas “yo no voy a llevar a Cristo a la cárcel, yo voy a encontrarme con Cristo en la cárcel”. Yo no “llevo” a Jesús, yo voy a encontrarme con Jesús!”.

Por la tarde del sábado, estuvieron presentes el Dr. Rómulo Patti, Fiscal Jefe,  y la Dra. Balbe Fiscal de Ejecución Penal, que hablaron de los cambios en el nuevo Código Penal, probation y pudieron responder algunas preguntas y compartir reflexiones de los presentes.

El domingo, luego de la oración a cargo de la Diócesis de Viedma, el p. o. Esteban Laxague, asesor de la pastoral regional, reflexionó sobre la  “Parroquialización de la pastoral carcelaria”.

La celebración Eucarística fue compartida con la comunidad de María Madre de la Iglesia, donde cada diócesis presentó las ofrendas realizadas por las personas en situación de cárcel de cada lugar.  Por la noche, compartieron cena y fogón.

Hoy, lunes 30 de abril, se realizaron reuniones por diócesis para reflexionar sobre “Cómo poner en práctica lo tratado en este encuentro” y más tarde se llevó a cabo la evaluación del mismo, celebraron Misa de envío y un almuerzo de despedida.

El padre Francisco Flynn, coordinador de la pastoral carcelaria de Neuquén, expresó su alegría por ser anfitriones y dijo que los participantes del encuentro de las siete diócesis reunidas, “son personas de gran corazón y de mucha perseverancia en el servicio a los hermanos privados de la libertad” y resaltó especialmente la cantidad de participantes del Alto Valle.

Palabras del padre obispo de Viedma, Esteban M. Laxague

Estamos presentes las siete diócesis de la Patagonia, viviendo esta experiencia de comunión, de reflexión, de oración, de todos los que caminan en este mundo de la pastoral carcelaria. Contentos de estos días ricos de experiencias. El lema que nos convoca  es “¿Dónde está tu hermano?”, expresión que nos lleva al libro del Génesis. Hoy nos vuelve a  despertar para hacernos cargo de nuestros hermanos. Esta es la vida grande a la que Dios nos desafía, a hacernos cargo de nuestros hermanos. Todos tenemos a nuestro cuidado a alguien que Dios nos regaló como compañero de camino. Desde  esta pastoral, de una manera especial, queremos hacernos  cargo del hermano privado de libertad. Junto a su familia, el mundo de la justicia, el mundo del servicio penitenciario. Sentirnos  en comunión, en unión con esos hermanos y hermanas. Y más sabiendo  que el mismo Jesús se ha identificado con el preso. Allí nos encontramos con el mismo Jesús que está en la Eucaristía, el Jesús presente que dijo “donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo”. El mismo Jesús que nos habla a través de la Sagrada Escritura, es el Jesús que está en el preso. Este es el regalo grande que tenemos, el haber sido llamado a esta pastoral. Él nos invita a todos a pastorear a nuestros hermanos, al estilo de Él. Y así, estamos trabajando en esta reflexión estos días. Estamos agradecidos con los hermanos de Neuquén, que nos han recibido con tanta hospitalidad, haciendo lugar a quienes vinieron desde muy lejos, viajando por dos días para llegar.

Respecto de la “parroquialización” de la pastoral, Laxague dijo “nosotros nos sentimos –y así tiene que ser− miembros de esta Iglesia Una, esta Iglesia Pueblo de Dios que camina, que se hace expresión en esa comunidad del barrio, en la parroquia, en la Diócesis. La pastoral carcelaria es una de las tantas pastorales de nuestra Iglesia, de este Pueblo de Dios que busca hacer presente hoy a Jesús Buen Pastor en nuestra Patagonia.  La pastoral carcelaria nace de tantos hermanos bautizados que cada domingo se reúnen en torno a la Eucaristía, y participan de tantos momentos de la vida de la Iglesia. Algunos de todos estos bautizados, va sintiendo este llamado de vivir su ser misionero dentro de la pastoral carcelaria, que  como tas las pastorales, necesita trabajar muy unida a su comunidad. Separados no podemos hacer nada. Necesitamos trabajar juntos para sentir la presencia de Jesús, para compartir nuestra experiencia, nuestras angustias, problemas, alegrías, desafíos; porque necesitamos muchos brazos que se suman, a veces brazos silenciosos que se suman en la oración. Y también, ese trabajo en red, porque el mundo de la cárcel delata que muchas cosas andan mal en el barrio, en la ciudad, en el pueblo y ahí vivimos todos los bautizados, donde realizamos nuestro servicio, la pastoral carcelaria nos desafía a ser una iglesia más cercana”.

Neuquén, 30 de abril de 2018

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