Núcleo de Trabajo por la inclusión social, la seguridad y la justicia

30/11/2018

El día 12 de noviembre tuvo lugar en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina la cuarta Mesa de Diálogo cuyo núcleo de trabajo es la inclusión social, la seguridad y la justicia. Este espacio fue organizado por la Comisión Episcopal y el Secretariado de Pastoral Carcelaria.  

El panel estuvo integrado por Mons. Juan Carlos Ares y el P. Rubén Infantino, Presidente y Secretario Ejecutivo respectivamente de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria y la Jueza de la Cámara Federal de Casación Dra. Jimena Monsalve. Por el Secretariado Nacional de Pastoral Carcelaria participaron: Patricia Alonso (Coordinadora del Equipo Nacional de Pastoral Carcelaria) quien a su vez moderó la Mesa y Estela Ferrise. Algunas personas que integraron la Mesa de Diálogo fueron: el Juez de la Cámara Federal de Casación Dr. Alejandro Slokar, el P. Francisco Martínez Bartolomei Capellán Mayor del Servicio Penitenciario Federal, Fiorella Canoni Directora Nacional de Readaptación Social, Virginia Barreyro de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal, Graciela Guzman de Promoción, Protección y Cambio Tecnológico, Carola Goldberg del Ministerio de Trabajo de Nación, Luis López Lo Curto Secretario de Cámara, Wenceslao Guada y Emmanuel Bonforti de la Dirección Nacional de Readaptación Social, Marta Laferriere del Programa UBA XXII, Miguel Gómez de Cáritas Lomas de Zamora, la Dra Haydee Martínez del Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires, entre otros.

Monseñor Carlos Humberto Malfa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, dio la bienvenida y saludó a todos, ayudándonos a poner la mirada en los hermanos presos en quienes Jesús está vivo.

Luego Monseñor Juan Carlos Ares, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria, realizó la presentación de esta nueva Mesa de Diálogo a través de la reflexión del Mensaje del Papa Francisco con motivo de la 2da. Jornada Mundial de los Pobres, cuyo lema fue: “Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”.

Así nos ayudó a pensar a partir de la pregunta: ¿Cómo es el grito de los presos? ¡Es un grito desesperado de no vida! Muchos jóvenes presos creen que sólo sirven para cometer delitos. Se auto limitan porque silencian su clamor interior y no sacan afuera sus gritos más profundos. Son gritos que duelen, que nos obligan a saber escuchar.

La actitud de escucha es una apertura del corazón. Dios escucha el clamor de su Pueblo. Pero también nosotros como pueblo necesitamos escuchar el grito de tantos que acallan sus voces porque se encierran, o lo que puede ser peor que nosotros los encerremos para no escucharlos.

“Este pobre gritó y el Señor lo escuchó”. Esta distancia entre el grito y la escucha es aquella que venimos recorriendo. Que los privados de su libertad y sus familias, que la sociedad toda y aquellos que deben tomar decisiones en los distintos niveles, podamos acortar las distancias para que todas las iniciativas tengan prioridad a lo más desfavorecidos. Sepamos escucharnos y no acallar el grito del pobre.

Monseñor Juan Carlos Ares agradeció en nombre del Episcopado Argentino a quienes participan de las Mesas de Diálogo y también el trabajo que vienen realizando las Comisiones.

En la anterior Mesa de Diálogo que se desarrolló en mayo de 2018, se conformaron Comisiones para continuar la reflexión sobre tres ejes principales: educación, trabajo y salud mental. Como fruto de esa reflexión se compartieron algunas conclusiones. 

La Comisión de “Salud y consumo problemático de sustancias” dijo que:

Se percibe una persistente deficiencia en la atención de la salud mental de los presos. Faltan recursos humanos para asistir a quienes requieren atención psicológica o psiquiátrica. Hay un consumo de psicofármacos sin el suficiente control médico. Existen dificultades para conseguir turnos y sumado a esto hay equipos de salud mental que rechazan a quienes tienen antecedentes penales. Cuando los supervisados recuperan su libertad la salud mental queda relegada frente a la escasez de recursos simbólicos y materiales para superar las adversidades.

En cuanto a la construcción de soluciones la comisión se expresó diciendo que:

Hay que visibilizar esta problemática con una declaración conjunta del Núcleo. Tender redes sociales para optimizar los recursos existentes. Rever la situación en relación al funcionamiento de los Patronatos de Liberados para que se destinen los presupuestos adecuados. Ante la falta de personal hay que convocar voluntarios, es importante que la sociedad toda se haga cargo del mundo de la carcelación. Implementar grupos heterogéneos de psicoeducación con encuentros pautados que apunten a la prevención y reconocimiento de sus propios factores de vulnerabilidad y riesgo. Generar espacios de apoyo y psicoeducación que incorporen a los familiares de las personas que se encuentran en conflicto con la ley penal. Construir una red de empleo entre los propios supervisados. Impulsar que las áreas de tratamiento en las cárceles estén desarroladas por personal civil que se ocupe de la salud, la educación, el trabajo, etc. Propiciar que se incorporen al Núcleo ministros, obispos, jueces y todos aquéllos actores que cuenten con el aval institucional y la jerarquía suficiente para poder promover y ejecutar soluciones y posibles cambios de paradigma.

La comisión de “Educación y trabajo” hizo mención de distintas experiencias que se vienen llevando adelante desde organismos del Estado, ONGs., la Iglesia y otros que muestran que hay un camino que está siendo transitado en las áreas de educación y trabajo pero que necesita profundizarse para que alcance a una mayor cantidad de personas.

A la vez destacó la importancia de:

Acceder en la cárcel a las propuestas de educación, formales y no formales, por la incidencia que esto tiene en las posibilidades de reinserción social e inserción laboral. Incrementar la presencia de las Universidades públicas en las cárceles a través de alumnos y profesores para brindar espacios de formación humana y formación en derechos. Salir de la cárcel con algún oficio y aptitudes para el mercado laboral y con los medios mínimos para llegar hasta las oficinas donde puede prestarse asistencia y contención. Dar continuidad en el afuera a las acciones –relativas a educación y trabajo- desplegadas dentro de la cárcel. Sensibilizar y convocar al sector privado para lograr una sociedad más inclusiva y segura. Apoyar todo el trabajo que vienen haciendo las cooperativas de liberados que generan trabajo, educación y contención. Avanzar en una recomendación a las autoridades nacionales, provinciales y municipales para que permitan el acceso a puestos de trabajo a personas alcanzadas por el sistema penal.

Luego otras expresiones que partieron de los integrantes de la Mesa de Diálogo fueron las siguientes:

La educación es un derecho fundamental. Es posibilitadora de que la palabra habite en el sujeto humano. Hay que generar redes fuertes en los niveles primario, secundario y universitario en todas las cárceles que se pueda. La Educación es una herramienta central para que el sujeto pueda repensarse, asuma responsabilidades y alcance proyectos de vida. Es el último lugar donde el estado puede hacer algo por los presos porque antes los abandonó. La Ley de estímulo educativo funcionó como un disparador de interés, lamentablemente la reforma de la Ley de ejecución penal va en contra de este incentivo. A la Mesa de Diálogo se debe convocar al Ministerio de Educación.

Es importante apoyarnos entre quienes trabajamos en el mundo de la carcelación apelando a la vocación y al compromiso. El encuentro fortalece. Hay que pensar estrategias, acompañar y sumar a quienes quieran sumarse. Convocar a nuevos actores que traigan respuestas. Hay que llegar a nuevos sectores. Hay un desafío de sensibilización social porque la sociedad no se hace cargo de sus presos. El espacio de la Mesa de Diálogo debe motorizar a que otras personas se comprometan. Nosotros escuchamos lo que viven los presos y tratamos de hacer algo si lográramos que la sociedad escuche a sus presos de primera mano hay cosas que cambiarían.

La próxima Mesa de Diálogo fue convocada para el día 20 de mayo de 2019.

 

 

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