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NECESIDADES EXTREMAS Y VIOLENCIA

 

Comunicado de la Comisión Episcopal

de Pastoral Social

 

 

La crisis económica y financiera que se manifiesta en los primeros meses del año se agudiza en el mes de mayo al estar acompañada de una inflación acelerada, circunstancias que llevan al gobierno a anunciar lo que denomina, para acentuar la severidad de las medidas económicas que se preparan, una "economía de guerra". Ese anuncio ofrece ocasión a grupos antisociales a desencadenar el 24, en las ciudades de Córdoba y Rosario, acciones de pillaje y saqueos de autoservicios y supermercados. El 25 y 26 se establecen severas restricciones bancarias, a la vez

que la ola de saqueos, asaltos a negocios y la tensión social recrudece en las                         ciudades mencionadas y en otros centros urbanos. El domingo 28 el Presidente Raúl Alfonsin, en un mensaje dirigido al país, enumera las medidas, económicas que el gobierno pone en vigencia. El clima de inseguridad, la violencia que aumenta, los atentados con explosivos, obligan al gobierno a declarar el 29 la implantación del Estado de sitio en todo el país a fin de restablecer el orden, el que recién comienza a recobrarse el 2 de junio. La gravedad de la situación decide al Episcopado a manifestarse en favor de los más carenciados y a conciliar voluntades e intereses para resolver pacíficamente la situación.

 

 

Estamos ante una situación inédita, de suma gravedad, que nos pone ante el desafío de solucionarla para nuestro pueblo pero con nuestro pueblo. El actual momento se constituye en el verdadero reto histórico de supervivencia de la Argentina que se ha buscado desde los orígenes y que estamos ejercitando más plenamente en sus formas políticas desde hace seis años.

 

La violencia, que condenamos por antievangélica y por resultar siempre en detrimento del pueblo, no puede ocultarnos el cúmulo de injusticias y errores que ha llevado a grandes sectores de nuestra población a padecer necesidades extremas. No se podía dudar de estas graves carencias, era natural caldo de cultivo para los agitadores sociales que intentan por la violencia lograr lo que le es negado en las urnas.

 

La responsabilidad de los gobernantes es insoslayable en cuanto a resolver con urgencia, de días y no de semanas, medidas en favor de los más desprotegidos, en especial los que carecen de trabajo y los jubilados, y en general para asegurar las necesidades primarias de la población.

 

Pedimos también a las autoridades recientemente elegidas como alternativa democrática, que mantengan la esperanza del pueblo, poniendo de su parte todo lo que haga falta para salir de esta situación.

 

Ante las grandes crisis, los pueblos encuentran salidas, si sus dirigentes se unen y trabajan a favor de todos y "no malgastan el país", según la clara expresión del Cardenal Primatesta, en intereses partidarios o sectoriales.

 

Pidamos a Cristo, Señor de la Historia, Rey de Justicia y Príncipe de la Paz, que nos ilumine en esta hora tan difícil y todos los argentinos colaboremos pacíficamente para resolver esta grave situación y sigamos construyendo, unidos como una sola Nación, la Argentina Fraterna. Que la Virgen de Luján, que nos acompaña desde antes que fuéramos Patria, sea nuestra mediadora.

 

 

Buenos Aires, 30 de mayo de 1989.