Imagen del contenido Caminos de Encuentro | Diálogo sobre la Asamblea Eclesial junto al padre Pedro Brassesco

Caminos de Encuentro | Diálogo sobre la Asamblea Eclesial junto al padre Pedro Brassesco

Por medio del Programa Caminos de Encuentro, que se emite los días lunes a las 20:45 hs. por Radio María Argentina, el padre Pedro Brassesco, Secretario Adjunto del CELAM diálogo con el padre Máximo Jurcinovic sobre la que ha sido la primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe.

 

Padre Máximo: En primer lugar, ¿cómo resumís la experiencia de haber vivido de manera presencial la Asamblea Eclesial?

Padre Pedro: Realmente la experiencia de haber podido participar de manera presencial es absolutamente enriquecedora, sobre todo por aquellos momentos que uno va compartiendo en los almuerzos, las cenas, los recreos en el cual uno puede ir intercambiando opiniones, conversando personalmente con participantes, con asistentes, conociéndose un poco más y esa riqueza de la presencialidad que sabemos que se da en todo encuentro de estas maneras.

Esta asamblea ha tenido esta particularidad de ser una sola asamblea, tanto entre los que estábamos aquí en México como los que estaban participando virtualmente. Eso se notó también en, por ejemplo, en los trabajos en grupo. Todos los que estábamos participando presencialmente participábamos en los trabajos en grupo de manera virtual. Es decir, no había dos asambleas, una presencial y otra virtual, sino una sola asamblea integrada por algunos que estábamos aquí en México y muchos otros que estaban participando de manera virtual.

Uno sentía esa presencia de tantos otros a través de las pantallas que iban mostrando los rostros, a través de los testimonios de aquellos que iban hablando a través del zoom. La verdad es que se ha sentido y se ha vivido así, como una asamblea en la cual hemos estado reunidos en comunión de Espíritu y por supuesto, con las posibilidades que nos brinda la tecnología de estar también mirándonos y escuchándonos a través de las pantallas.

Esto se ha destacado que las pantallas no han sido muros, sino que han sido puentes. Puentes que nos han permitido estar conectados con toda América Latina y el Caribe; de esta manera entonces poder ir discerniendo juntos que es lo que el Espíritu nos iba impulsando en este tiempo de asamblea.

 

Padre Máximo: ¿Cómo se realizaron los debates y trabajos? ¿Cuánta gente estiman que ha participado?

Padre Pedro: Podríamos decir que había dos instancias de participación; una conformada por los asambleístas, que, como decía anteriormente, éramos presenciales y virtuales, de los cuales había previsto una participación de alrededor de 1000 asambleístas.

Estos grupos de trabajo generalmente se realizaban a la mañana, eran grupos alrededor de 3 horas de trabajo donde se iba discerniendo en un día los dolores y esperanzas de nuestra de nuestra realidad en el continente latinoamericano y en el Caribe. Otro día los desafíos que nos plantea esa realidad para la Iglesia. Otro día también las orientaciones pastorales para poder seleccionar entre todas las que se fueron de alguna manera eligiendo, cuáles eran las orientaciones más urgentes, más necesarias, con una mirada siempre continental.

También era tenido en cuenta el chat del zoom, inclusive muchas veces se iba leyendo durante el día esa participación para enriquecer precisamente el trabajo de los grupos o el discernimiento que fueran haciendo los asambleístas. Entonces fue en ese sentido una amplia participación. En este momento es difícil de cuantificar hasta tanto llegue de alguna manera el informe por parte de la comisión correspondiente.

Muchas conferencias episcopales iban retransmitiendo y alguna inclusive haciendo traducción en simultáneo para hacer todavía más amplio el público. Así que podemos destacar estas dos modalidades de participación que significó una participación mucho más amplia, difícil de cuantificar, pero que se iba reflejando no solamente entre quienes estaban en los trabajos en grupos que eran los asambleístas, sino también en aquellos que iban dando su opinión o su aporte a través del chat en las redes sociales.

 

Padre Máximo: ¿Nos podes compartir una síntesis de los desafíos pastorales que surgieron de la Asamblea?

Padre Pedro: El trabajo de síntesis fue realmente muy importante, porque al momento de formular los desafíos se recibían cinco desafíos por grupo, lo que hizo un total de alrededor de 230 desafíos. La Comisión de Síntesis trabajó sobre esos 230 desafíos, muchos de los cuales eran similares. Precisamente el insumo para formular no solamente era el diálogo, sino también el documento de discernimiento o el documento de síntesis de las respuestas en todo el proceso de escucha.

Hubo una gran cantidad de coincidencias y algunas propuestas un poco más novedosas. Todo quedó incluido en la formulación de 41 desafíos finales que después fueron seleccionados por los participantes el día viernes expresando cuáles les parecían que eran más urgentes, más importantes a la luz de la realidad del continente americano, es decir, siempre con una mirada no solamente local, sino también con una mirada continental.

De allí surgieron doce desafíos seleccionados. En primer lugar, la cuestión de los jóvenes, el reconocer, valorar el protagonismo de los jóvenes en la Iglesia y también en la sociedad como agentes de transformación. Ese podríamos decir que fue el más seleccionado.

Esto no quiere decir que los demás no sean importantes, todo lo contrario. Cada uno de los 41 desafíos, como también de la posibilidad de formular nuevos desafíos, se vio en la Asamblea; van a ser tenidos en cuenta como insumo precisamente para el trabajo pastoral del CELAM y de la Iglesia Latinoamericana, adaptándolo por supuesto, a cada realidad de las distintas regiones o los países que integran el Consejo Episcopal Latinoamericano.

Fue muy importante el acompañar a las víctimas de las injusticias sociales – eclesiales con procesos de reconocimiento, reparación, formulado en el mensaje final, todo el tema de los abusos dentro de los del ámbito de la Iglesia y el hacer todo lo posible para la prevención e impulsar la participación más activa de las mujeres en los ministerios, en instancias de gobierno, de decisión dentro de la Iglesia. El tema de la participación de las mujeres estuvo muy presente, como así también hacer todo lo posible para erradicar el clericalismo dentro de la Iglesia, con una mayor participación de los laicos a través de la formación, no solamente en los seminarios, sino también en la formación permanente de los clérigos o también en los mismos ámbitos de formación de los laicos, constatando que muchas veces ese clericalismo no solamente está dentro de las instancias de conducción, sino también dentro de los mismos laicos.

Escuchar el clamor de los pobres, de los excluidos, promover un mayor encuentro personal con Cristo que nos lleve a una conversión personal y pastoral, especialmente centrado en la Palabra de Dios, en la promoción de la oración y del conocimiento de la Palabra de Dios. La defensa de la vida no solamente desde la desde la concepción hasta la muerte natural, sino también en todas las instancias de la vida, acompañando las situaciones de mayor fragilidad en el pueblo latinoamericano.

También la prioridad sobre la ecología integral, del cuidado de la casa común, especialmente a partir de los sueños de Querida Amazonia y el acompañamiento de los pueblos originarios y afrodescendientes, ayudándolos, acompañándolos en la defensa de la vida, la tierra y sus culturas. Son doce desafíos que fueron marcados como prioritarios, podríamos decir qué esto no implica de alguna manera que sean exclusivos.

 

Padre Máximo: ¿Cómo se seguirán trabajando estos desafíos y todo lo trabajado en esta semana?

Padre Pedro: Ahora se abre un camino, un proceso de ir apropiando estos desafíos y se lo va a hacer con todo un itinerario que fue también anunciado el sábado pasado. En primer lugar va a haber un seminario de apropiación de esto en el ámbito de la Iglesia, tanto del CELAM como con los obispos, también de los agentes de pastoral. Un seminario que está programando uno de los centros precisamente del CELAM y que va a comenzar en el mes de enero.

Ir trabajando esto en primer lugar dentro de todo el grupo de discernimiento, para luego también proponer la realización de asambleas regionales entre quienes han participado aquí de manera tal de ver cómo ir apropiando esto en cada una de las regiones del continente latinoamericano y del Caribe. Está previsto también la realización de una asamblea extraordinaria del CELAM para el año próximo, para que sean los mismos obispos quienes vayan en este sentido, haciendo también una profundización y una apropiación de estos desafíos.

La realización de algunas orientaciones se ha profundizado con estas instancias. Todo este proceso de escucha, de discernimiento y de la conexión, podríamos decir con el Sínodo sobre la sinodalidad que requiere una fase continental que se va a realizar en a partir de octubre del año próximo. Entonces serán distintas instancias que se van a ir promoviendo y proponiendo a las Conferencias Episcopales a las distintas regiones.

Para ir trabajando y profundizando sobre esto, teniendo en cuenta que este camino, este itinerario, no se ha cerrado con la realización de la Asamblea Eclesial de manera presencial y virtual; abre vistas a la realización o la celebración del Jubileo Guadalupano en el año 2031 y del Jubileo Universal de la Redención en el año 2033; será una guía, una luz, que nos acompañará en la Iglesia Latinoamericana apropiándose también de alguna manera, en cada una de las realidades específicas que vivan los países. Esto tiene como objetivo hacer una invitación a tratar en cada lugar de discernir y de ir mirando cómo caminar juntos.

 

Padre Máximo: ¿Cuáles son los principales aspectos del mensaje final de la Asamblea Eclesial?

Padre Pedro: El mensaje final ha rescatado todos aquellos dolores y esperanzas mencionadas por los asambleístas durante esta semana y también los desafíos; pero sobre todo se ha hecho un fuerte hincapié en reavivar el espíritu de la Conferencia de Aparecida en el Documento de Aparecida, que era uno de los objetivos de esta Asamblea Eclesial. Sobre todo, se ha hecho centralidad en este camino sinodal que está realizando la Iglesia, no solamente con vistas al Sínodo, sino que precisamente como estilo, como forma de ser del de la Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe.

Esta participación de todos surge de la igual dignidad de bautizados y con una misma misión, que es la de anunciar el Evangelio hasta los confines de la tierra. Por lo tanto, este mensaje ha puesto centro e hincapié en una Iglesia verdaderamente sinodal, que implica la transformación de la propia mentalidad de cada uno de los cristianos, también de las comunidades. Esa conversión pastoral que estamos llamados a realizar siempre con miras a la evangelización, es decir, al anuncio de la Buena Noticia, o sea, a la misión, el reafirmar ser discípulos misioneros de Jesucristo.

Esto resume ese mensaje central que es el final que se dio a conocer el sábado a la mañana y que tenía como objetivo impulsar a esta nueva etapa. La Asamblea no ha concluido después del proceso de escucha, discernimiento y encuentro presencial y virtual, sino que ahora continúa con una nueva etapa que será precisamente llevar adelante todos estos desafíos y orientaciones pastorales que se han ido promoviendo.

 

Gentileza Equipo Caminos de Encuentro

Oficina de Comunicación y Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Documentos disponibles:
A__E__Caminos_de_Encuentro__Dialogo_P__Brassesco__291121.pdf

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