Mensaje de la 29° Asamblea Federal de la Acción Católica Argentina

16/10/2018

La Acción Católica Argentina reunida en la ciudad de San Juan, quiere testimoniar al término de su 29 Asamblea Federal y de la 56° Asamblea Nacional su compromiso irrenunciable con el Evangelio de Jesús.

Porque nos sabemos hijos de Dios que nos amó primero (1Jn 4, 19) y nos reconocemos como hermanos, nos interpela la urgencia de testimoniar ese amor que hemos recibido gratuitamente y que queremos ofrecer con misericordia y verdad. 

Hemos escuchado a lo largo de estos días, las angustias y alegrías de las personas con quienes nos encontramos en los barrios, en los hogares, en los hospitales, en las comunidades. Hemos escuchado el sentir de los niños, los jóvenes y los adultos. Hemos escuchado los gritos de dolor que provienen de las entrañas de los que sufren la pobreza, la adicción, el abuso, así como aquellos gritos de la tierra que necesita de nuestra conversión ecológica integral. Hemos escuchado aun, lo que nos duele escuchar, pero lo hemos hecho respetuosamente porque como dice el Concilio Vaticano II en la Iglesia “Nada hay de lo verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1). 

Jesús nos ha enseñado una vez más, que el camino de nuestro ser mujeres y varones creyentes es la búsqueda de la justicia, la mansedumbre, la humildad, la limpieza del corazón (Mt 5, 1ss) para abrazar a todos en nuestras coincidencias y respetarnos en nuestras diferencias, buscando en el dialogo con el mundo que nos toca vivir (ES34) la superación de lo que nos separa, proponiendo allí el mensaje liberador de Cristo siendo Iglesia que se hace palabra, coloquio y mensaje. como nos decía desde hoy, San Pablo VI.

Creemos firmemente que la Vida es un don sagrado que viene de lo Alto y que por eso debe ser protegida, cuidada, para que desde su concepción hasta la muerte natural pueda desarrollarse dignamente, poniendo especial atención en los niños y ancianos como nos ha encomendado a la Acción Católica, el Papa Francisco.

Deseamos que los jóvenes puedan descubrir el sentido profundo de la Vida. El proyecto que Dios tiene para cada uno. Que puedan desarrollar los talentos recibidos, educarse para el amor responsable, tener horizontes y elegir renovar la historia construyendo el bien.

Nos apremia la necesidad de una cultura del encuentro, que como lo hizo el Maestro, nos   dé tiempo para detenernos en el “pozo” (Jn 4, 7-10) de tantas situaciones existenciales que necesitan ser sanadas con el Agua Viva que su Encarnación vino a ofrecer.

Nos urge refundar la Nación con acuerdos basados en la honestidad, el esfuerzo, el trabajo, la justicia, la confianza mutua, el respeto, “con un oído en el evangelio y el otro en el pueblo” (Mons. Angelelli) 

La Argentina nos necesita a todos, necesita generosidad, inclusión, amor fraterno.  “Con todos y para todos” no es un eslogan, es una exigencia, un paradigma donde no hay excluidos ni desechados porque Dios dador de vida, es Padre justo y misericordioso que nos amó primero.

Que María de Luján, patrona de la Argentina y Madre de la Acción Católica nos acompañe en la misión. 

San Juan, 14 de octubre de 2018 

Mensaje de los Obispos de Comodoro Rivadavia sobre el Encuentro Nacional de Mujeres

15/10/2018

La diócesis de Comodoro Rivadavia considera que un encuentro de reflexión siempre es una instancia a valorar, y más aún cuando es un encuentro de mujeres, cuya palabra muchas veces es acallada o minusvalorada.

Aún cuando la temática de los talleres no nos deje, en general, espacio para debatir otras perspectivas por tener posturas muy definidas, nos parece que siempre es necesario respetar las opiniones de los demás, y más aún de un colectivo que ya tiene tantos años. 

Los gestos de violencia han sido acciones aisladas, sin mayores consecuencias gracias al actuar oportuno de la policía. Verificamos de nuevo la dificultad que tenemos para atemperar los ánimos, para ponderar las opiniones y los juicios, para evitar las desautorizaciones que muchas veces son el caldo necesario para el actuar de los violentos.

Quiera Dios que esos espacios encuentren en lo religioso una oportunidad y no una amenaza; y nos ayude a nosotros a encontrar lugares donde privilegiar el encuentro, "amar a todos sin excluir a nadie, aborrecer el odio y construir la paz".



+ Mons. Joaquín Gimeno Lahoz, Obispo de Comodoro Rivadavia.
+ Mons. Alejandro Benna, Obispo Auxiliar de Comodoro Rivadavia
+ Mons. Roberto Pío Álvarez, Obispo Auxiliar de Comodoro Rivadavia
 

Encuentro de Pastoral Carcelaria de la Región Buenos Aires Metropolitana.

10/10/2018

“Comunidad que asume, recibe y dignifica”.

El sábado 22 de septiembre se llevó a cabo el Encuentro de la Región Buenos Aires Metropolitana de la Pastoral Carcelaria en el Colegio Cristo Rey de la Diócesis de Gregorio de Laferrere.

Monseñor Juan Carlos Ares,  Obispo auxiliar de Buenos Aires (Vicaría Devoto) y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria; Miguel AngelGómez, delegado regional;  y el P. Daniel Espinoza de la Diócesis de Avellaneda- Lanús; dieron la bienvenida a los participantes que convocados bajo el lema: “Comunidad que asume, recibe y dignifica” se dieron cita para compartir este Encuentro. Hubo en total 58 agentes de pastoral provenientes de las Diócesis de: San Isidro, Quilmes, Laferrere, Lomas de Zamora, San Justo, Morón, Avellaneda-Lanús y de la Arquidiócesis de Buenos Aires: Vicaría Centro y Vicaría Devoto.

La parte central de la mañana fue el aporte de Monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, Obispo auxiliar de Lomas de Zamora. A partir de la parábola del Buen samaritano y la pregunta ¿Quién es mi prójimo? desarrolló su temática destacando que:

La Iglesia ha hecho un camino en la pastoral carcelaria a partir de su opción por los pobres. Nos hemos detenido al costado del camino para atender al hermano herido. El buen samaritano vio la parte viva del hombre medio muerto y dijo: algo se puede hacer. Si somos como Jesús, si lo imitamos, algo podemos cambiar.

El P. Obispo Jorge nos recordó las palabras del Papa Francisco en EvangeliiGaudium 23:

La intimidad de la Iglesia con Jesús es una intimidad itinerante, y la comunión «esencialmente se configura como comunión misionera».Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie. Así se lo anuncia el ángel a los pastores de Belén: «No teman, porque les traigo una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo» (Lc 2,10). El Apocalipsis se refiere a «una Buena Noticia, la eterna, la que él debía anunciar a los habitantes de la tierra, a toda nación, familia, lengua y pueblo» (Ap 14,6).

Luego nos ayudó a reflexionar sobre las palabras de Francisco teniendo en cuenta la realidad de la pastoral carcelaria:

Una intimidad itinerante, que no se encierra, que no busca la propia satisfacción. La oración no nos puede dejar quietos nos debe poner en movimiento. Es una intimidad que camina, que recorre con la memoria del corazón, pero también con los pies, los rostros concretos de Cristo sufriente.

Una comunión misionera, no encerrada intra grupo, una comunión que nos abre, que nos anima a la diversidad. Hay que anunciar a todos, en todos los lugares y en todas las ocasiones. Llegar a los pabellones, a los buzones, a las celdas, allí donde están tirados al borde del camino.

Sin demoras, no debemos aplazar las cosas para la próxima semana, volviendo todo interminable.

Sin asco, a veces nos puede dar repugnancia el trabajar con otros, nos puede resultar desagradable reunirnos como equipo diocesano de pastoral.

Sin miedo al servicio penitenciario, no son nuestros jefes.Nuestras normas son las del Evangelio, somos Iglesia. Sin miedo a pensar cosas nuevas. Desafiar la costumbre que nos lleva a repetir siempre lo mismo. Hay que preguntarse ¿qué es lo que Dios quiere?

Posteriormente en grupos se representó lo real de la pastoral en relación a los aspectos reflexionados: intimidad, comunión, demoras, asco y miedos.

Monseñor Gabriel Barba, Obispo de la Diócesis anfitriona de Gregorio de Laferrere estuvo presente y dirigió unas palabras a los participantes. Dio la bienvenida a todos y agradeció el estar presentes, destacando la importancia de la pastoral carcelaria que es una opción de la Iglesia llevada adelante en equipos pastorales.

Por la tarde Patricia Alonso, Coordinadora del Equipo Nacional de Pastoral Carcelaria, presentó a todos la organización de esta pastoral en sus distintos niveles: nacional, regional y diocesano. También presentó el perfil, la espiritualidad y los compromisos que asumen los responsables.

Luego Estela Ferrise, delegada de Pastoral Carcelaria de la Diócesis de San Justo explicó a todos que es la ley de Probation. La misma trata de ser una respuesta más humana ya que procura evitar las consecuencias negativas del encarcelamiento. Esta figura tiene muchas ventajas siendo una de ellas que el tratamiento se hace en libertad a través de tareas comunitarias. La Iglesia como institución brinda esta oportunidad de que la persona pueda cumplir con estas tareas comunitarias al insertarla en un marco de servicio comunitario. En este sentido buscamos que las Diócesis y Parroquias sepan que existe la Probation y se sumen a organizarla en sus espacios comunitarios.

Posteriormente los delegados diocesanos de pastoral carcelaria junto a los miembros del Secretariado Nacional que participaron del Encuentro se reunieron para elegir a los nuevos delegados regionales.  Resultaron elegidos como Delegada de la Región Metropolitana: Estela Ferrise de la Diócesis de San Justo y Subdelegado Agustín Bandrés de la Diócesis de Avellaneda-Lanús. Todos agradecieron al Delegado saliente Miguel Angel Gómez que realizó su servicio con entrega y dedicación.

El Encuentro finalizó con la Eucaristía de envío presidida por Monseñor Gabriel Barba, Obispo de la Diócesis de Gregorio de Laferrere. La homilía estuvo a cargo de Monseñor Juan Carlos Ares, Obispo auxiliar de Buenos Aires y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria, en la misma destacó que:

Mientras Jesús anuncia que va a ser entregado en manos de los hombres, lo matarán y tres días después de su muerte resucitará, los discípulos discuten quien es el mayor entre ellos. Así Jesús les enseña que el que quiera ser el primero debe hacerse último y servidor de todos. Luego Jesús abraza a un niño, lo pone en medio y les diceque recibir a uno de estos pequeños en su nombre es recibirlo a él mismo y a su Padre que lo envió.

A través de nuestra pastoral descubrimos como Jesús se da, se ofrece, se entrega por nuestros hermanos carcelados. Servir es hacerse último para el bien de todos, ofrecerse para lo que nadie hace sin ser reconocidos. Vamos a la cárcel para servir y terminamos siendo servidos por Jesús. Recibimos mucho más de lo que damos. Recibimos a aquel con el que Cristo se identifica, a los pobres, a los presos, a los pequeños, Jesús está allí y nos recibe.

 

P. Rubén Infantino cmf.

 

 

Comunicación a las Cáritas Diocesanas sobre el proceso legislativo del Registro Nacional de Barrios Populares

10/10/2018

Este miércoles 10 de octubre se votará en la Cámara de Senadores el proyecto de Ley que establece el Régimen de Integración Socio-Urbana y Regularización Dominial, que obtuvo media sanción en Diputados, por unanimidad, el 4 de julio pasado. Dicho marco legal declara de utilidad pública y sujeta a expropiación las tierras de 4416 barrios populares identificados en Argentina, reconocidos en el proceso de Relevamiento Nacional de Barrios Populares (ReNaBaP - Decreto presidencial 358/17).

Como Cáritas Argentina queremos destacar la importancia de la aprobación de este Proyecto, ya que sentará las bases necesarias para generar procesos de regularización dominial e integración urbana, y muchas personas y familias–especialmente los más empobrecidos– puedan acceder a los derechos básicos de tener tierra y techo. La ley suspende los desalojos por 4 años y establece que el 25% de las obras a realizarse sea a través de cooperativas de trabajo.

Esta concreción será un motivo de esperanza: hemos sido testigos de este camino desde su inicio en el 2016, acompañando institucionalmente la gran tarea de relevamiento de todas las villas y asentamientos del país por organizaciones y movimientos sociales en un proceso de trabajo conjunto con el Estado. Nos impulsó la convicción de estar alentando una construcción en la línea del bien común, con base en la justicia y la dignidad.

Es un logro estructural, fruto de la opción por generar proceso y no por ocupar espacios. Cada uno de nosotros no es más que parte de un todo complejo y diverso interactuando en el tiempo. Si bien es sólo un paso, es un primer gran paso. Sabemos que el trabajo y la lucha cotidiana no termina con esta ley: dependerá de la capacidad de organización para que la regularización dominial, las partidas presupuestarias, la obtención de servicios públicos accesibles y las complementarias políticas públicas se hagan realidad.

Esperamos que el voto por unanimidad de Diputados se repita en Senadores. Que las diferencias políticas o los egoísmo de corto plazo no se pongan por sobre la vida y la dignidad que cada uno se merece.

Nos unimos a las palabras del Papa Francisco pronunciadas el 9 de julio de 2015 en Cochabamba: “el futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los Pueblos; en su capacidad de organizar y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño. Y cada uno digamos juntos desde el corazón: ninguna familia sin vivienda, ningún campesino sin tierra, ningún trabajador sin derechos, ningún pueblo sin soberanía, ninguna persona sin dignidad, ningún niño sin infancia, ningún joven sin posibilidades, ningún anciano sin una venerable vejez”.
 

Cáritas Argentina – Comisión Nacional

Declaración del Comisariado Pontificio sobre la situación de Nicolás Parma

09/10/2018

En relación con la detención del sacerdote Nicolás Parma, religioso del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, dispuesta por la Dra. Noelia Ursino, Jueza de Instrucción con jurisdicción en Puerto Santa Cruz, el Comisariado Pontificio a cargo del Instituto emitió una declaración. 

En virtud de la ausencia del Comisario Pontificio, Su Excia. Mons. Martín de Elizalde OSB, obispo emérito de 9 de Julio, firman la declaración sus asistentes, Fray Alberto Saguier Fonrouge OP y Pbro. Dr. Hugo Adrián von Ustinov. 

El texto de la declaración es el siguiente 
Con relación a la detención del sacerdote Nicolás Parma, religioso del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, dispuesta por la Dra. Noelia Ursino, Jueza de Instrucción con jurisdicción en Puerto Santa Cruz, el Comisariado Pontificio a cargo del Instituto informa a la opinión pública: 

1. En conocimiento de las denuncias recibidas acerca del presunto comportamiento gravemente inapropiado del interesado con menores de edad, y ante los indicios de verosimilitud del contenido de esas denuncias, el entonces Comisario Pontificio, Su Excia. Mons. Luis T. Stöckler, Obispo emérito de Quilmes, dispuso el 28 de diciembre de 2016 que el Rev. Parma regresara de inmediato a la Argentina desde su destino en la diócesis de Vic, lo se hizo efectivo en el término de 96 horas. 

2. A la vez, se le impusieron severas medidas restrictivas consistentes en la prohibición del ejercicio público del ministerio sacerdotal, la prohibición del uso del hábito religioso y la residencia obligatoria en Tucumán. 

3. Paralelamente, el Comisario Pontificio dispuso una investigación canónica preliminar, cuyas actuaciones fueron elevadas pocos meses más tarde a la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo vaticano que tiene competencia originaria en estos casos. En la actualidad, el proceso se encuentra radicado en dicha instancia. 

Buenos Aires, 8 de octubre de 2018 


Fr. Alberto SAGUIER FONROUGE OP, asistente del Comisario Pontificio. 
Pbro. Dr. Hugo Adrián VON USTINOV, asistente del Comisario Pontificio.+

Encuentro de la Comisión Episcopal de Comunicación con el Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos de la República Argentina

08/10/2018

En el día de la fecha  Monseñor Gabriel Barba, Obispo de Gregorio de Laferrere y Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación fue recibido por el Ingeniero Hernán Lombardi, Titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos de la República Argentina.

El Obispo estuvo acompañado por el Pbro. Martín Bernal, Secretario Ejecutivo de la Comisión, y el Pbro. Máximo Jurcinovic, responsable  de la Oficina de Prensa de la Conferencia Episcopal Argentina.

Días pasados el Obispo recibió a los delegados Sindicales de SIPREBA, uno de los Gremios involucrados en el conflicto de la Agencia TELAM. En el encuentro se expresó la dificultad del conflicto que continua en la agencia y que afecta a los trabajadores.

La Comisión Episcopal asumió el compromiso de llevar esta inquietud a las autoridades y facilitar el diálogo entre las partes. El Obispo destacó la gentileza del Ingeniero Lombardi en recibirlo prontamente y agradeció el cordial encuentro.

El Secretario expresó al Obispo y a los sacerdotes que se busca el diálogo entre las partes y caminos para solucionar el conflicto en el que se encuentran los trabajadores.

 

Buenos Aires, 8 de octubre de 2018

Mensaje de Mons. Víctor Manuel Fernández en la celebración por la paz social - Catedral de La Plata

08/10/2018

Muchos aquí tienen sentido social, y no aceptan que seamos una mera suma de individuos como quiere el liberalismo extremo. Les guste o no vamos a seguir diciendo que somos pueblo.

Muchos aquí buscan sinceramente el bien de los trabajadores y de los últimos de la sociedad.

Muchos aquí no se resignan a una política reducida a las finanzas internacionales, a una economía que apunta más a la especulación que a la producción y al trabajo.

Y muchos quieren posibilidades de desarrollo para todos los argentinos. Por eso, por ejemplo, soñamos con tener al menos un espigón del puerto en esta zona y no un gran puerto saturado en Buenos Aires.

Muchos sostienen estos sueños con coherencia.

Otros, quizás se dejaron cautivar por la corrupción, la riqueza fácil, por el bien propio por encima del bien de los trabajadores, o los ha cebado una sed de poder y de gloria que al final lleva al vacío total. Cada uno de ustedes, en su corazón, sabrá cuál es su propia realidad.

Pero este momento histórico nos exige pensar a lo grande, pensar como Nación, y entonces ser capaces de construir con la diferencia. Y me refiero tanto las diferencias que podamos tener con el gobierno como a las que pueda haber entre nosotros.

No somos iguales en todo y tenemos diferentes perspectivas. Pero algunos interesados apuestan a dividir a los que defendemos los derechos sociales y no tenemos que caer en esa trampa dañina y peligrosa.

Porque cuando hay amor al pueblo y te interesa el bien del pueblo por encima de todo, entonces sos capaz de comerte algunas broncas, de amansar tus ambiciones, y de trabajar también con los que no te gustan tanto.

El Papa Francisco nos invita siempre a persistir en esta vocación de encuentro. Todos somos argentinos y hay gente noble de todos los colores políticos. No le pidas a alguien que sea puro o perfecto para poder conectarte, buscar algún punto de encuentro, algo que nos contacte, algo en común detrás de todas las diferencias que nos permita a los dos acordar algo bueno para el pueblo.

Lo hacía el Cura Brochero, cuando era capaz de conversar con algunos políticos que no le gustaban mucho, pero siempre, con un poco de viveza y de realismo, les sacaba algo para sus serranos.

Se trata de pensar en el bien posible, en eso que hoy sí podemos llegar a lograr. No todo se puede ya, y siempre es mejor pelear buscando un punto de encuentro que pelear sólo por mantener un espacio de poder. La guerra social a la larga siempre daña a los más débiles.

Más que dominar espacios y mantener mi poder, se trata de desatar procesos, procesos que sigan trabajando subterráneamente, culturalmente, hasta desatar una fuerza que no se puede esconder ni frenar. Si ganas un espacio pero no desatás un nuevo proceso, eso es pan para hoy y más hambre para mañana.

Pero para eso hay que estar dispuestos a transformar algo, a dejar de repetir lo que uno hizo siempre y encontrar caminos nuevos con apertura y creatividad. Y entonces puede ser que nos animemos a negociar algo nuevo, algo que no habíamos imaginado en otras épocas, algo nuevo donde, al menos en parte, los dos podamos superar nuestras diferencias para bien del pueblo.

Ese tipo que piensa tan, tan distinto, que tiene una ideología que yo nunca aceptaría, sin embargo no es el mal absoluto, no es el error absoluto. Entonces, ¿no hay algo que él también pueda aportar, desde su punto de vista, para un proyecto de Nación? ¿No puede aportar algo útil, algo que sirva en una sociedad donde hay lugar para todos?

Esto no es anular el conflicto ni esconderlo. Es como dice el Papa Francisco: “Hay que aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso” (EG 227). Es salir por arriba construyendo algo nuevo.

Todos estamos llamados a evolucionar porque el mundo cambia, los lenguajes cambian, las estructuras cambian, las posibilidades son otras, y si nos descuidamos la realidad se nos escapa de las manos. Y “la única verdad es la realidad”.

El problema es que, como sigue diciendo Francisco,  si nos quedamos atrapados en el conflicto, perdemos perspectivas, los horizontes se limitan y la realidad queda fragmentada” (EG 226).

Seamos capaces de seguir soñando un proyecto de todos los argentinos y para todos los argentinos. Esa es una lucha que construye, pero no es esa falsa paz que tranquiliza las conciencias, que a los pobres sólo les pide que sigan esperanza y que confíen en recetas inseguras que suenan a cantos de sirena. A esa paz no la queremos porque somos personas y somos pueblo, y no nos resignamos.

 

Mons. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo de La Plata
 

Carta del Cardenal Marc Ouellet al arzobispo Carlo María Viganò

08/10/2018

Querido hermano Carlo Maria Viganò, en su último mensaje a los medios de comunicación, en el que denuncia al Papa Francisco y la Curia romana, me exhorta a decir la verdad sobre los hechos que usted interpreta como una corrupción endémica que ha invadido la jerarquía de la Iglesia hasta su nivel más alto. Con el debido permiso pontificio, ofrezco aquí mi testimonio personal, como Prefecto de la Congregación para los Obispos, sobre los acontecimientos relacionados con el Arzobispo emérito de Washington, Theodore McCarrick y sus presuntos vínculos con el Papa Francisco, que son el objeto de su clamorosa denuncia pública y de su reclamo de que el Santo Padre renuncie.

Escribo mi testimonio basado en mis contactos personales y en los documentos de los archivos de la Congregación antes mencionada, que actualmente son objeto de un estudio para aclarar este triste caso. Permítame decirle en primer lugar, con total sinceridad, en virtud de la buena relación de colaboración que existía entre nosotros cuando era Nuncio en Washington, que su posición actual parece incomprensible y extremadamente reprensible, no solo por la confusión que siembra en el pueblo de Dios, también porque sus acusaciones públicas dañan seriamente la fama de los Sucesores de los Apóstoles.

Recuerdo haber disfrutado por un periodo de su estima y su confianza, pero me doy cuenta de que habría perdido a tus ojos la dignidad que me reconociste, por el solo hecho de mantenerme fiel a las pautas del Santo Padre en el servicio que me ha confiado en la Iglesia. ¿No es la comunión con el Sucesor de Pedro la expresión de nuestra obediencia a Cristo que lo ha elegido y lo apoya con Su gracia? Mi interpretación de Amoris Laetitia, que usted lamenta, está inscrita en esta fidelidad a la tradición viva, de la que Francisco nos ha dado un ejemplo con la reciente modificación del Catecismo de la Iglesia Católica sobre la cuestión de la pena de muerte. Vamos a los hechos.

Usted dice que informó al Papa Francisco el 23 de junio de 2013 sobre el caso de McCarrick en la audiencia que le concedió, como a tantos otros representantes pontificios con quienes se reunió por primera vez ese día. Me imagino la enorme cantidad de información verbal y escrita que tuvo que reunir en esa ocasión sobre muchas personas y situaciones. Dudo mucho que McCarrick lo haya interesado hasta el punto de que usted quisiera hacer creer, desde el momento en que era un Arzobispo emérito de 82 años y desde hace siete años sin cargo.

Además, las instrucciones escritas preparadas para usted por la Congregación para los Obispos al comienzo de su servicio en 2011, no decían nada sobre McCarrick, excepto lo que le conté sobre su situación como Obispo emérito teniendo que obedecer ciertas condiciones y restricciones debido a los rumores sobre su comportamiento en el pasado. Desde el 30 de junio de 2010, desde que soy Prefecto de esta Congregación, nunca he llevado el caso de McCarrick a una audiencia con el Papa Benedicto XVI o el Papa Francisco, excepto en estos últimos días, después de su decadencia por el Colegio de Cardenales. Al ex cardenal, jubilado en mayo de 2006, se le exhortó fuertemente que no viajar y a no aparecer en público para no provocar más rumores a su respecto.

Es falso presentar las medidas adoptadas contra él como “sanciones” decretadas por el Papa Benedicto XVI y anuladas por el Papa Francisco. Después del reexamen de los archivos, observo que no hay documentos firmados por ninguno de los papas, ni una nota de la audiencia de mi predecesor, el cardenal Giovanni-Battista Re, quien dio mandado de obligación del Arzobispo Emérito McCarrick de silenciar y de la vida privada, con el rigor de las penas canónicas. La razón es que, a diferencia de hoy, en aquel momento no había pruebas suficientes de su presunta culpabilidad. De ahí la posición de la Congregación inspirada en la prudencia y las cartas de mi predecesor y mías que reiteran, a través del Nuncio Apostólico Pietro Sambi y luego también a través de usted, la exhortación a un estilo de una vida discreta de oración y penitencia por su propio bien y el de la Iglesia.

Su caso habría sido objeto de nuevas medidas disciplinarias si la Nunciatura en Washington o cualquier otra fuente allí, hubiera proporcionado información reciente y decisiva sobre su comportamiento. Espero, al igual que tantos que, por respeto a las víctimas y la necesidad de justicia, la investigación en curso en los Estados Unidos y en la Curia Romana, nos ofrezca finalmente una visión crítica de los procedimientos y circunstancias de este caso para que tales eventos no vuelvan a ocurrir en el futuro.

¿Cómo puede ser que este hombre de la Iglesia, de quien hoy se conoce su incoherencia, haya sido promovido en varias ocasiones, hasta que ocupó los más altos cargos de Arzobispo de Washington y de cardenal? Yo mismo estoy muy sorprendido por esto y reconozco los fallos en el proceso de selección que se han producido en su caso. Pero sin entrar en detalles aquí, hay que entender que las decisiones tomadas por el Sumo Pontífice se basan en la información disponible en ese preciso momento y que son objeto de un juicio prudencial que no es infalible. Me parece injusto concluir que los responsables del discernimiento previo son corruptos aunque si bien, en el caso concreto, se dan algunas pistas. Las conclusiones de la Comisión a partir de los testimonios deberían haber sido examinadas más a fondo.

El prelado en cuestión ha sido informado para defenderse con gran habilidad contra las dudas que se le plantean. Por otro lado, el hecho de pueda haber en el Vaticano personas que practican y apoyan comportamientos contrarios a los valores del Evangelio en materia de sexualidad, no nos autoriza a generalizar y declarar indigna y cómplice a tal o cual persona, incluido al mismo Santo Padre. ¿No es necesario, en primer lugar que los ministros de la verdad se cuiden de la calumnia y difamación?

Querido Representante Pontificio Emérito, le digo francamente que acusar al Papa Francisco de haber encubierto con pleno conocimiento de los hechos este presunto depredador sexual y por lo tanto ser cómplice de la corrupción que prolifera en la Iglesia, hasta el punto de considerarlo indigno de continuar su reforma como primer pastor de la Iglesia, lo encuentro increíble e improbable desde todos los puntos de vista. No llego a comprender como usted se ha podido dejar convencer por esta monstruosa acusación que no se mantiene en pie.

Francisco no tuvo nada que ver con los ascensos de McCarrick en Nueva York, Metuchen, Newark y Washington. Le quitó su dignidad de cardenal cuando la acusación sobre abuso de menores se demostró evidente. Nunca he oído al Papa Francisco hacer alusión a este autodenominado gran consejero de su pontificado para los nombramientos en América, aunque él no oculta la confianza que deposita en algunos prelados. Intuyo que estos no están en sus preferencias, ni en la de los amigos que apoyan su interpretación de los hechos. Sin embargo, me resulta aberrante que aproveche el escándalo del abuso sexual en los Estados Unidos para infligir a la autoridad moral de su Superior, el Sumo Pontífice, un golpe inaudito y no merecido.

Tengo el privilegio de reunirme con el Papa Francisco durante mucho tiempo cada semana, para hablar sobre los nombramientos de los Obispos y los problemas que afectan a su gobierno. Sé muy bien cómo trata a las personas y los problemas: con mucha caridad, misericordia, atención y seriedad, como usted mismo ha experimentado. Leer como concluyes tu último mensaje, aparentemente muy espiritual, burlándote y arrojando dudas sobre su fe, ¡me ha pareció realmente demasiado sarcástico, incluso blasfemo! Esto no puede venir del Espíritu de Dios.

Querido Hermano, quisiera realmente ayudarte a redescubrir la comunión con aquel que es el garante visible de la comunión de la Iglesia católica. Comprendo cómo la amargura y la desilusión han marcado tu camino al servicio de la Santa Sede, pero no puedes terminar así tu vida sacerdotal, en una rebelión abierta y escandalosa, que inflige una herida muy dolorosa a la Esposa de Cristo, a la que pretendes servir mejor, agravando la división y el desconcierto en el pueblo de Dios.

Cómo puedo responder a tu pregunta sino diciéndote: sal de tu escondite, arrepiéntete de tu revuelta y vuelve a tener mejores sentimientos hacia el Santo Padre, en lugar de exacerbar la hostilidad contra él. ¿Cómo puedes celebrar la Sagrada Eucaristía y pronunciar su nombre en el canon de la Misa? ¿Cómo puedes rezar el Santo Rosario, a San Miguel Arcángel y a la Madre de Dios, condenando a aquel que Ella protege y acompaña cada día en su pesado y valiente ministerio?

Si el Papa no fuera un hombre de oración, si estuviera apegado al dinero, si favoreciera a los ricos en detrimento de los pobres, si no mostrara una energía incansable para acoger a todos los pobres y darles el consuelo generoso de su palabra y de sus gestos, si no multiplicara todos los medios posibles para anunciar y comunicar la alegría del Evangelio a todos y a todas en la Iglesia y más allá de sus fronteras visibles, si no tendiera su mano a las familias, a los ancianos abandonados, a los enfermos de alma y cuerpo y, especialmente, a los jóvenes en busca de felicidad, tal vez se podría preferir a otro, según tu punto de vista, con actitudes diplomáticas o políticas diferentes. Pero yo, que he podido conocerlo bien, no puedo cuestionar su integridad personal, su consagración a la misión y, sobre todo, el carisma y la paz que lo habitan por la gracia de Dios y la fuerza del Resucitado.

Querido Viganò, en respuesta a tu injusto e injustificado ataque a los hechos, concluyo que la acusación es un montaje político sin un fundamento real que pueda incriminar al Papa, y reitero que ésta hiere profundamente la comunión de la Iglesia. Dios quiera que esta injusticia sea rápidamente remediada y que el Papa Francisco siga siendo reconocido por lo que es: un pastor excepcional, un padre compasivo y firme, un carisma profético para la Iglesia y para el mundo. Que él continúe con alegría y plena confianza su reforma misionera, consolado por la oración del pueblo de Dios y por la renovada solidaridad de toda la Iglesia, con María, Reina del Santo Rosario.

Cardenal Marc Ouellet

Mensaje de Monseñor Oscar V. Ojea para la 44° Peregrinación Juvenil a Luján

05/10/2018

Queridas amigas, amigos, queridos hermanos, nos disponemos a peregrinar a Luján.

Hace muy poquito estuve en Itatí, fue tan conmovedor para mí ver a tantos jóvenes caminar setenta kilómetros para llegar a la casa de la Madre, y luego las confesiones a la noche.

Confesé una parte importante de la noche; una maravilla ese Pueblo de jóvenes que camina a la Virgen.

También a nosotros, nuestra Madre de Luján nos espera el próximo fin de semana como todos los años.

Le llevamos todas nuestras intenciones, toda nuestra carga, toda nuestra verdad, nuestra realidad; nuestras pobrezas; la situación del país; la falta de trabajo, le llevamos tantas cosas que vamos necesitando cada vez más. Y se las llevamos primero con el corazón, también con el pensamiento, pero después cuando corazón y pensamiento están agotados, entonces, solamente rezan los pies; reza el cansancio, reza el cuerpo, por eso esos finales de la Peregrinación son tan conmovedores.

El Puente de Luján con sus bautismos, para aquellos que se decidan a bautizar, la Basílica y tantos lugares para confesarse cuando llegan; yo estaré confesando también, un rato a la noche, y me preparo para ese día, porque es un día muy fuerte.

La Madre nos recibe con el corazón abierto, vayamos con esperanza; nosotros somos un pueblo que espera de verdad.

Pidámosle a la Virgen que nos ayude a defendernos de tantos males; pidámosle que nos enseñe a ser más buenos, a ser mejores y que nos conceda como pueblo poder vivir en paz y con trabajo.

Que Dios los bendiga.

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Monseñor Oscar Ojea
Obispo de la Diócesis de San Isidro
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina

05/10/2018

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