Mensaje a los obispos de Nicaragua

20/07/2018

“Consuelen, consuelen a mi pueblo” Isaías 40,1

Los Obispos de América Latina y El Caribe, como servidores del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo, expresamos nuestra cercanía y solidaridad con el pueblo Nicaragüense y con sus pastores profetas de justicia, ante la dramática y dolorosa crisis social y política que allí se vive actualmente.

“He visto cómo sufre mi pueblo” Éxodo 3,7
Ante esta grave situación, estamos llamados a ser la voz de quien no tiene voz, para hacer valer sus derechos, encontrar caminos de diálogo e instaurar la justicia y la paz, “para que en Cristo, todos tengan vida” (cfr. Documento de Aparecida 4); de modo especial, quienes se sienten desconsolados por la muerte y la violencia. Les alentamos a seguir siendo defensores de los derechos humanos y portadores de la esperanza.

“No te dejes vencer por el mal.

Al contrario, vence con el bien el mal” Romanos 12, 21
Les invitamos también a no cerrar los oídos ante el clamor y sufrimiento de nuestros pueblos y a continuar siendo los líderes valerosos por medio de los cuales Dios se hace presente y guía la historia de su pueblo.
El próximo domingo 22 de julio, es nuestro deseo y pedimos en todas nuestras celebraciones, en todas las comunidades creyentes de todos nuestros países, se eleve una oración especial por el Pueblo de Nicaragua.
¡Que la Inmaculada Concepción de María nos devuelva la paz y la alegría!
En nombre del Episcopado de América Latina y El Caribe.
 

† Card. Rubén Salazar Gómez                                                                     † Juan Espinoza Jiménez 
Arzobispo de Bogotá y Primado de Colombia                                             Obispo Auxiliar de Morelia, México 
Presidente del CELAM                                                                                  Secretario General del CELAM 

 

Bogotá, D. C., a los 18 días del mes de julio de 2018

"Hogar del abrazo maternal" para mujeres con embarazos en riesgo 

17/07/2018

Hemos visto con dolor como la Cámara de Diputados de la Nación sancionó por escasos votos el Proyecto de Ley de “Interrupción voluntaria del embarazo”, un eufemismo para dar media sanción al Aborto en nuestras tierras.

Como Iglesia presente en villas y barrios populares, donde se viven diversidad de dificultades, queremos renovar nuestro compromiso con la lucha por la Cultura de la Vida y los derechos humanos. Esperando que los senadores puedan dar cuenta del inmenso valor que tiene toda vida humana, la de la madre y la de la niña o niño por nacer; proponemos una respuesta concreta a la dificultad de las jóvenes y adolescentes de nuestros barrios que llevan adelante embarazos de riesgo o incluso no deseados ni planificados.

Creemos firmemente en la necesidad de cuidar de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte. Siempre cada ser humano será el rostro de Dios, más allá de su fragilidad. La lucha por la igualdad -tan invocada en los discursos de estos días- está en nuestro ADN: los cristianos creemos profundamente en la fraternidad que nos da ser hijos de Dios y por lo tanto hermanos e iguales entre nosotros y ante sus ojos.

Nuestro querido Papa Francisco ha denunciado innumerables veces la cultura del descarte de nuestras sociedades: los viejos, los inmigrantes, las personas con discapacidad, los pobres y los niños por nacer molestan, nos piden atención, nos piden cuidado, nos “quitan” comodidades y privilegios; entonces hay una fuerte tendencia a descartarlos, a quitarles el derecho a la existencia. Los proyectos individuales, el nivel de consumo, el bienestar y el confort, por sobre todas las cosas, son los que mandan.

En el espíritu del documento que escribimos, hace un tiempo atrás, los curas de las villas “Con los pobres abrazamos la vida”, queremos dar una respuesta concreta a las necesidades de nuestras villas y barrios populares, allí donde la vida se lleva adelante pese a las dificultades. Y cada embarazo, cada niña y cada niño, es esperado y recibido como un don, un regalo, con la esperanza de que un futuro distinto y mejor que el actual le espera.

Queremos hacer notar, una vez más, que este compromiso y valoración de la vida lo hemos aprendido del mismo Evangelio y de las mujeres pobres con las que compartimos nuestra vida y trabajo. Muchas veces son madres de sus hijos y de los del pasillo. Sí, en momentos en que tantos y tantas hablan por los pobres mostrando su “preocupación” por ellos, nuestras comunidades quieren hacer nuevamente visible que las mujeres de nuestros barrios eligen la vida, la vida del niña o niño que vendrá y la de la mujer que lo lleva en su vientre, incluso cuando muchas veces deben hacerlo solas sin un hombre que se haga cargo de su propia paternidad y totalmente ausente o en grandes dificultades. Por esto las mujeres serán las grandes protagonistas de esta propuesta: como sujetos de derechos que no solo reciben contención y cuidados, sino que también lo brindan a sus pares. Sí, las mismas mujeres de nuestras comunidades llevarán adelante los Centros que recibirán el nombre de: “Hogar del abrazo maternal”.

Destacamos y agradecemos el trabajo silencioso que se viene haciendo ya hace años en distintas instituciones y dentro de nuestras comunidades para acompañar a mujeres con embarazos de riesgo, o inesperados. De estas experiencias tan concretas nos nutriremos.

Por todo esto es que comenzaremos, e invitamos a otros a hacerlo, a llevar adelante estos Centros para recibir a adolescentes y jóvenes mujeres, que lleven adelante embarazos de riesgo, o inesperados, en condiciones de fragilidad y desamparo. Allí les daremos alimentación, atención y control médico y sanitario, apoyo psicológico, orientación legal y social para que puedan llevar adelante sus embarazos como así también los primeros años de sus bebés hasta poder ingresar al ciclo de educación inicial. Buscaremos facilitar el acceso a políticas y programas que promueven la vida como la Asignación Universal por Embarazo y los programas de Salud Materno infantil, entre otros. En nuestras propias Capillas dispondremos de un lugar adecuado para que puedan estar durante el día, almorzar, merendar, descansar, recibir cariño y contención, formación y orientación ante cada situación y, en los casos en que no fuera posible la crianza posterior del niño, poder rápidamente articular con el sistema Judicial para una pronta adopción del mismo. En un clima de familia que recibe, abraza y acompaña se buscará sobre todo dar ánimo y fortaleza. Por otro lado, también se recibirá y acompañará en sus crecientes responsabilidades a los papás adolescentes y jóvenes. Obviamente se acompañará con respeto y cariño a las mujeres que hayan atravesado el drama de un aborto.

Porque creemos profundamente en que vale toda vida y que las sociedades muestran su verdadero rostro por la forma en que tratan a aquellos más débiles, es que elegimos hacernos cargo comunitariamente de estas situaciones dramáticas y no esperamos acríticamente la instalación de una verdadera cultura del descarte humano.

De modo gradual y con la debida adaptación a cada contexto para recibir mejor la vida como viene, se irán abriendo los Hogares del abrazo maternal en distintas comunidades.

Que la Virgen de Luján, nos enseñe a cuidar de nuestra Patria, comenzando por los más frágiles.

17 de julio de 2018

 

P. José María Di Paola. Villa La Carcova, 13 de Julio y Villa Curita. Diócesis de San Martín.
Mons. Gustavo Carrara. Obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Buenos Aires. Vicario para la Pastoral en Villas de CABA
P. Guillermo Torre, P. José Luis Lozzia, P. Marco Espínola. Villa 31. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Juan Isasmendi, P. Eduardo Casabal, P. Ignacio Bagattini. Villa 1-11-14. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Lorenzo de Vedia, P. Carlos Olivero, P. Gastón Colombres. Villa 21-24 y Zavaleta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Domingo Rehin: Villa Lanzone. Villa Costa Esperanza. Diócesis de San Martín. Mons. Jorge García Cuerva. Obispo auxiliar de la Diócesis de Lomas de Zamora.
P. Hernán Cruz Martín: Barrio Don Orione - Claypole. Obra Don Orione. Diócesis Lomas de Zamora. Mons. Eduardo García. Obispo de San Justo.
P. Basilicio Britez. Villa Palito. Diócesis de San Justo.
P. Nicolás Angellotti. Puerta de Hierro, San Petesburgo y 17 de Marzo. Diócesis de San Justo.
Mons. Gabriel Barba. Diócesis de Gregorio Laferrere.
P. Sebastián Sury, P. Damián Reynoso. Villa 15. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Rodrigo Valdez. Villa Playón de Chacarita. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Martín Carroza y P. Sebastián Risso. Villa Cildañez. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Pedro Baya Casal, P. Adrián Bennardis. Villa 3 y del Barrio Ramón Carrillo. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Juan Ignacio Pandolfini. Villa la Cava. Diócesis de San Isidro.
P. Juan Manuel Ortiz de Rozas. San Fernando. Diócesis de San Isidro.
P. Joaquín Giangreco. Villa Trujuy. Diócesis Merlo-Moreno.
P. Nibaldo Leal. Villa Hidalgo. Diócesis de San Martin.
Carlos Morena, Mario Romanín, Alejandro León, Juan Carlos Romanín, Salesianos, Don Bosco. Cecilia Lee, misionera franciscana. Bea GmiItrowicz, misionera franciscana, Villa Itatí. Diócesis de Quilmes.
P. Alejandro Seijo: Villa Rodrigo Bueno. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Andrés Tocalini. Villa los Piletones. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Dante Delia. Villa Borges. Diócesis de San Isidro.
P. Franco Punturo. Villa 20. Arquidiócesis de Buenos Aires.
P. Omar Mazza. Villa Inta. Arquidiócesis de Buenos Aires.
 

Agradecimientos por la Misa Por la Vida

12/07/2018

Julio de 2018

Expresamos nuestro agradecimiento a todos los que han colaborado en la organización de la  jornada del domingo 8 de Julio.

Damos gracias a la Virgen de Luján por haber contado con la colaboración de equipos profesionales y los correspondientes recursos técnicos, que nos permitieron llegar a todo el pueblo de Dios y expresar firmemente la defensa de la vida.

La experiencia de comunión y trabajo durante la Misa por la Vida, nos habla de un estilo de  comunicación que queremos profundizar para servir mejor y con mayor eficacia. Agradecemos especialmente a los servidores y voluntarios que colaboraron para atender a las necesidades de todos aquellos que se acercaron a la Casa de la Madre de Luján.

Queremos hacer público nuestro agradecimiento a:

  • Gobierno de la Provincia de Buenos Aires
  • Municipalidad de Luján
  • A los sacerdotes de la Basílica de Luján
  • Radio María
  • Canal Orbe 21
  • TeleRED (Señal Santa María, Argentinísima Satelital y Canal Provincial)
  • Faro Films
  • Radio Estación AM 820

Pedimos a la Virgen de Luján que proteja con su amor de Madre a todos los que han trabajado para difundir y comunicar que #ValeTodaVida.


Oficina de Prensa - Comisión Episcopal de Laicos y Familia – Comisión Episcopal de Comunicación Social – Comisión Episcopal de Pastoral de la Salud.

Homilía TE DEUM - 9 de Julio 2018 - Mons. Carlos Sánchez, Arzobispo de Tucumán

10/07/2018

Queridos hermanos,

¡Feliz día de la Patria!

¡Feliz Aniversario de la Independencia Argentina!

En esta Iglesia Catedral de  la benemérita y muy digna ciudad de San Miguel de Tucumán a nueve días del mes de julio del año 2018, nos reunimos, como argentinos, a dar gracias  a Dios con la celebración del Solemne Te Deum para celebrar la declaración de la Independencia de nuestra querida Argentina, realizada aquí en Tucumán hace 202 años. Celebramos nuestro nacimiento como Nación libre e independiente. Como lo hicieron los Congresales de 1816, en la Iglesia de San Francisco, a unos metros de aquí, al día siguiente de la Declaración de la Independencia.

Invocando al Eterno, escuchando la Palabra de Jesús y poniéndola en práctica seremos como los hombres sensatos del Evangelio a los que compara Jesús, como aquellos que edifican su casa sobre roca.

El Señor nos impulsa a no construir en vano, a poner un buen cimiento en nuestra vida personal y social. A construir la Patria sobre un cimiento sólido, sobre roca, para que la Patria permanezca firme ante las tempestades que nos toca sufrir. Porque si edificamos sobre arena la ruina será grande.

A cada generación le toca construir la Nación. Herederos de una historia con logros y fracasos, hoy nuestro desafío es comprometernos todos y poner el cimiento sólido para heredar a nuestros hijos una Argentina mejor. Somos responsables de este pedazo de historia, es la tarea que tenemos por delante, seguir edificando la Nación sobre roca sólida.

En la base y fundamento de toda sociedad está el valor inalienable de la Vida. Por tanto respetemos este derecho fundamental que tiene todo ser humano, todo argentino.

Hoy nuestro pueblo heredero de valores que nos legaron nuestros próceres decimos que VALE TODA VIDA. Que todo hombre es importante. Que no hay sobrantes en Argentina. Que la dignidad de todo ser humano ha de ser respetada desde su concepción hasta la muerte natural.

A nosotros argentinos del bicentenario nos toca edificar la Patria desde la roca sólida del respeto, la custodia y la promoción de la VIDA y no de la muerte. El aborto es muerte de un inocente, de un niño, de un argentino. Y nadie tiene derecho a eliminar voluntariamente la vida de un ser humano. Porque VALE TODA VIDA.

Edifiquemos nuestra Patria sobre la roca sólida de la Verdad y no de la mentira. No nos engañemos y no nos dejemos engañar. La Verdad es la que nos hace libres y esa libertad conquistada con verdad nos llena de felicidad.

Cuántos argentinos se han pronunciado últimamente a favor de la Vida, cuántas familias, cuántos jóvenes, cuantos ancianos. Por ejemplo, cuántos médicos y agentes sanitarios han expresado “no cuenten conmigo” para el aborto. En coherencia con lo que han jurado y por la vocación que han recibido y la misión que realizan en nuestra Patria. Porque VALE TODA VIDA.

Edifiquemos nuestra Patria sobre la roca sólida de la Justicia y el respeto a los derechos de cada uno y no en la arena de leyes injustas que atropellan el derecho de los demás. Cuántos abogados han manifestado últimamente defender siempre el derecho fundamental de la Vida. Porque VALE TODA VIDA.

Edifiquemos nuestra Patria sobre la roca sólida de la Fraternidad, el diálogo y la convivencia social y no en la arena de la división, de la confrontación y del atropello. Nos sintamos hermanos, nos valoremos como hermanos, nos respetemos como hermanos, convivamos como sociedad, como familia argentina, nos ayudemos unos a otros. Venciendo la indiferencia ante el otro.

Edificando nuestra Patria sobre la roca sólida de la solidaridad, la caridad y el servicio a los necesitados y no en la arena del egoísmo, de la mezquindad y la indiferencia. Hoy hay muchos argentinos marginados, descartados y sobrantes que necesitan de otros argentinos que los incluyamos, los respetemos, los cuidemos, los consolemos y los dignifiquemos a través de nuestras acciones concretas de cuidar toda vida, en toda circunstancia y etapas del ser humano. Generando la cultura dela vida y el encuentro. Porque VALE TODA VIDA.

En comunión con mis hermanos obispos de Argentina, expresión de ello es la presencia de Mons. José María Rossi y el cardenal Luis Villalba, voy a tomar algunos párrafos del documento del Episcopado Argentino “Bicentenario, tiempo de encuentro fraterno de los argentinos” para acercar una reflexión pastoral, y así dar gracias por el legado que nos dejaron nuestros mayores, interpretar nuestro presente a la luz de nuestra fe y decir una palabra esperanzadora, siempre iluminada por el Evangelio, que desde aquella Magna Asamblea de Tucumán inspiró a los legisladores la virtud de abrir el futuro para una Argentina fraterna y solidaria, pacificada y reconciliada, condiciones capaces de crear una Nación para todos.

Con renovado espíritu, queremos volver la mirada sobre aquella primera generación de argentinos, que interpretando un creciente sentimiento de libertad de los pueblos a quienes representaban, asumieron la grave responsabilidad de encauzar los ideales de libertad... (n. 3)

Quiero destacar algunos aspectos que nos enseñan hoy a vivir como Nación aquel Congreso de Tucumán que declaró la Independencia:

  • El Congreso reunido en Tucumán no fue un suceso improvisado ni falto de ideales. Es importante que en nuestra Patria no improvisemos sino que pensemos, discernamos y decidamos desde los ideales de la justicia, la verdad y el Bien Común. Que pongamos bases sólidas, edificando sobre roca como nos decía el Evangelio que acabamos de escuchar.
  • «América, integrada políticamente a España, no fue una mera repetición cultural, ni de España ni de las culturas precolombinas. Nació y se formó un nuevo pueblo. Y así en la conciencia de esta nueva y propia identidad, en la conciencia común y solidaria de una propia dignidad que se expresa en el espíritu de libertad, se preparó, ya desde entonces, el principio de la futura independencia». En la coyuntura histórica que nos toca vivir hoy en nuestra Argentina: ¿Qué significa libertad? ¿Cómo se respeta la dignidad y los derechos de cada uno y de todos? ¿Se tiene en cuenta nuestra identidad nacional y la dignidad de cada argentino? ¿O simplemente imitamos y repetimos deslumbrados lo que nos venden otras culturas extranjeras? Rescatemos nuestra identidad cultural argentina desde los ideales y valores que nos constituyeron como Nación y dejemos atrás los egoísmos, ambiciones y enfrentamientos que nos destruyen. Hoy la palabra de Dios nos decía que seamos mutuamente compasivos y buenos, perdonándonos unos a otros.
  • El contexto político-social que rodeó a aquella Asamblea, no podía ser más complejo y adverso… y a pesar de las circunstancias desfavorables, y aun con el peso de las voces contrarias de quienes desestimaban la oportunidad de reunir un Congreso supremo en una provincia tan lejana y vulnerable, como lo era entonces Tucumán, los representantes de los pueblos –incluso los más lejanos– emprendieron el penoso viaje. Los movía el ideal de la noble causa americana y los alentaba la audaz exhortación de Belgrano y San Martín, que avivaban con entusiasmo patriótico la pronta declaración de la Independencia, en momentos en que muy pocos le daban respaldo.

            Hoy  también es compleja la situación que nos toca vivir como Nación, pero necesitamos encontrarnos, escucharnos, dialogar y buscar juntos el bien común de todos los argentinos, no de unos cuantos y no de los que más gritan y están en la tele, también escuchando la voz de los que no tienen voz, de los inocentes en el seno materno, de los más vulnerables y marginales de nuestra Patria, de los que se sienten lejos de las oportunidades, de los que viven en la marginalidad y tirados en las esquinas, en los adictos y los que revuelven la basura para encontrar qué comer, etc…

Especialmente los que tenemos responsabilidades en la conducción de la Patria, necesitamos transitar un esforzado camino de encuentro y reconciliación para volver a encender el corazón en los ideales de fraternidad, vida digna para todos y el trabajo desinteresado y firme por el Bien Común.

            Esta es la hora de la Patria, este es el momento de hacernos cargo de nuestra Nación. Herederos de su historia con logros y fracasos, nuestra generación construye esta familia y la historia de la Patria. En este pedazo de historia argentina que nos toca vivir, no podemos ser indiferentes. Tenemos el desafío de comprometernos todos. Tenemos que ser valientes, sacrificados y apasionados defensores de la vida y la dignidad de todos y cada uno. Porque Vale toda Vida. Vale la vida de cada argentino. Los que tenemos responsabilidades públicas con mucha mayor entrega y sacrificio, con entusiasmo patriótico y valentía, aunque se burlen y nos desacrediten.

El Congreso de Tucumán sesionó en una casa de familia.

Atraídos por lo que consideraban «la hora de la patria», los treinta y tres diputados que llegaron a destino, «llenos de santo amor de la justicia», sesionaron en una modesta y típica casa colonial, cedida y adaptada por una familia patricia para los encuentros y deliberaciones que harían historia…

Estamos llamados a ser familia, a hacer de nuestra Patria un hogar donde todos se sientan incluidos, escuchados, respetados, amados y defendidos en sus derechos y comprometidos con sus deberes. Donde no falte el pan cotidiano, el trabajo digno, la educación y la salud. Donde los niños son criados con amor y respeto, donde los jóvenes son escuchados, donde los adultos son valorados en sus responsabilidades para la construcción de la sociedad mejor; donde los ancianos nos heredan los valores humanos y son atendidos en su etapa final. Donde se respeta y se ama la vida y se la recibe con afecto y aunque no sea deseada la familia social se hace cargo y custodia con amor y entrega. Porque Vale toda Vida. La Vida del niño que se gesta en el seno materno, la de los niños nacidos y que necesitan nutrirse de lo necesario para no le cortemos posibilidades, la Vida  de los jóvenes que caen en el sinsentido del alcohol o de las drogas, porque se les cortan las posibilidades de estudio o trabajo. Hoy vemos con mucha tristeza a mujeres y niños usados como soldados de muerte vendiendo droga en nuestros barrios para grandes potentados que son mercaderes de muerte por el narcotráfico

Allí mismo, no sin trascendente inspiración y por aclamación espontánea y unánime, coincidiendo las voluntades en la independencia del país, «invocando al Eterno que preside el Universo, en nombre y por autoridad de los pueblos que representaban» rubricaron la gloriosa Carta Magna de la República Argentina.(n. 7)

Casa de familia que se convirtió en casa de todos

La Nación «independiente y libre» se gestó en una «pequeña provincia» de la Argentina profunda, entonces muy vulnerable por sus escasos recursos y el avance realista. Los congresales hicieron de una «casa de familia» un espacio fecundo, donde se desarrolló una auténtica deliberación parlamentaria. Esta casa, lugar de encuentro, de diálogo y de búsqueda del bien común, es para nosotros un símbolo de lo que queremos ser como Nación. (n. 10)

Un gran desafío que se nos presenta es que Argentina cada día más tiene que ser una casa para todos, porque hay lugar para todos, hay riquezas para todos que tenemos que compartir. Porque somos una familia grande, un pueblo, una sociedad, una Nación libre y soberana, no puede haber excluidos, sobrantes, descartados, no deseados. Porque Vale toda Vida, seamos respetuosos de la Vida de cada Argentino desde el que se gesta en el seno materno y se desarrolla en todas sus etapas hasta la muerte natural.

En ese ambiente doméstico, los diputados de lugares tan distantes se vincularon como hermanos, motivados por la causa suprema que los convocaba. Si bien por momentos dominó el disenso en prolongadas sesiones, la comunión en lo esencial hizo que el diálogo razonable superase las diferencias y primó el interés común, dejando que las ideas reflejasen con fidelidad el sentir de los pueblos y familias que representaban, coincidiendo plenamente en las más nobles aspiraciones federales. Así, con la consigna de «conservar la unidad», nos legaron el Acta fundante de nuestra argentinidad, y a riesgo de sus propias vidas, «llenos de santo ardor por la justicia», prometieron ante «Dios y la señal de la Cruz» sostener «estos derechos hasta con la vida, haberes y fama»...(n. 11)

Los congresales pensaron en nosotros, y no cabe duda de que somos la razón de la sacrificada y riesgosa entrega de sus vidas, tiempo e intereses, que sin titubeos nos ofrecieron. El ideal de vivir la Argentina como una gran familia, donde la fraternidad, la solidaridad y el bien común incluyan a todos los que peregrinamos en su historia, está muy lejos de haberse alcanzado. La independencia y libertad proclamadas hace dos siglos, no siempre se tradujo en tiempo de paz y progreso para todos. Provincias sin recursos y familias pobres sin casa, con muchos argentinos al borde o fuera del sistema laboral, no reflejan las aspiraciones federales de los congresales en Tucumán. (n. 12)

Esta imagen de la casa donde cabemos todos. Donde podemos compartir y convivir,  y a nadie se lo deja afuera. Calor de hogar que nos permite vivir, crecer, es la casa abierta hospitalaria, abierta, que recibe a todos. La “Casa histórica” símbolo que representa la Patria, la Nación; así como es hospitalaria nuestra gente, nuestra patria también. Siempre hay alguien afuera que hay que darle un lugar en el corazón. Los que no tienen acceso al sistema de salud, educativo, del trabajo y de la dignidad.

Hay muchos golpeando la puerta de la casa desde el seno materno para que los recibamos. En esta instancia del debate legislativo de la legislación del aborto, no podemos dejar que a nadie afuera y menos a los niños inocentes, los argentinos que se gestan en el seno materno y el cuidado, ayuda y compromiso con la madre de ese argentino que crece en su seno. Cuánto tenemos que ser custodios de la vida y de toda vida. Porque VALE TODA VIDA.

Casa Histórica que a nadie dejó afuera

… El Acta de la Independencia alcanzará su plena vigencia, conforme a los ideales de sus gestores, cuando la familia más postergada de los argentinos tenga una casa digna para formar su hogar, donde no falte la asistencia de la salud, la educación y un trabajo honrado para los padres. (cf.13)

Hoy la Argentina sostiene como forma de gobierno la representativa, republicana y federal…. Volvemos a contemplar la Casa Histórica donde se juró la independencia, como símbolo que nos invita a ser más que habitantes y a constituirnos en ciudadanos comprometidos con la construcción del bien común, capaces de integrarnos como único pueblo.

Para que la democracia sea efectiva y real, debe darse no solo a nivel político, sino también a nivel social y económico, asegurando la protección de la dignidad de la persona humana. Sabemos «que no hay democracia estable sin una sana economía y una justa distribución de los bienes, aunque entre todos debemos seguir trabajando a fin de hacerla realidad y que no quede solo en una consigna o en un plano teórico o meramente emotivo»

Construir una vida democrática de inclusión e integración requiere el compromiso de todos. Llorar por la miseria de los demás significa compartir sus sufrimientos, y sobre todo, tomar conciencia de que nuestras propias acciones son causa de injusticia y desigualdad: «Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio»

La democracia alcanza su pleno desarrollo cuando todos asumen el bien común como intención primera de su obrar. El bien común es un deber de todos los miembros de la sociedad. Ninguno está exento de colaborar, según las propias capacidades, en su realización y desarrollo.

El bien común exige dejar de lado actitudes que ponen en primer lugar las ventajas que cada uno puede obtener, porque impulsa a la búsqueda constante del bien de los demás como si fuese el bien propio. Todos tienen derecho a gozar de condiciones equitativas de vida social.

De aquí surge que la responsabilidad de edificar el bien común compete en primer lugar al Estado, porque es la razón de ser de la autoridad política: «El Estado, en efecto, debe garantizar cohesión, unidad y organización a la sociedad civil de la que es expresión, de modo que se pueda lograr el bien común con la contribución de todos los ciudadanos. La persona concreta, la familia, los cuerpos intermedios, no están en condiciones de alcanzar por sí mismos su pleno desarrollo; de ahí deriva la necesidad de las instituciones políticas, cuya finalidad es hacer accesibles a las personas los bienes necesarios –materiales, culturales, morales, espirituales– para gozar de una vida auténticamente humana. El fin de la vida social es el bien común históricamente realizable. Para asegurar el bien común, el gobierno de cada país tiene el deber específico de armonizar con justicia los diversos intereses sectoriales»

Las acciones que exige la construcción del bien común son, ante todo, el compromiso por la paz, la correcta organización de los poderes del Estado, un sólido ordenamiento jurídico, la salvaguardia del ambiente, la prestación de los servicios esenciales para las personas, algunos de los cuales son, al mismo tiempo, derechos del hombre: alimentación, habitación, trabajo, educación y acceso a la cultura, transporte, salud, libre circulación de las informaciones y tutela de la libertad religiosa (Cf. CDSI, Nº 166).

La familia argentina agradece, una vez más, la providencial Declaración de la Independencia de 1816. Y al abrir las célebres páginas de nuestros orígenes como Nación, descubrimos que fueron escritas con los más nobles y generosos sentimientos: en las palabras y gestos de grandeza de los congresales hallamos un acervo moral que nos contagia un renovado entusiasmo para activar todos los recursos del estado de derecho y sus poderes constitucionales (ejecutivo, legislativo y judicial), los que mancomunados nos permitan imaginar un futuro libre e independiente de cualquier esclavitud, para ofrecer a las generaciones jóvenes que nos sucederán el mismo legado que hemos recibido.

Los hombres de fe de nuestra Patria queremos aportar al bien común de nuestra querida Argentina los valores trascendentes y evangélicos de nuestra profesión, agradezco la presencia de los hermanos de distintas religiones y denominaciones cristianas en este Te Deum y esta presencia es compromiso de ser Nación en comunión fraterna, todos hijos de Dios y para los no creyentes todos, sin excepción hijos de esta bendita tierra Argentina y por tanto hermanos.

Invocamos la celestial protección de nuestra madre la Virgen de la Merced, celestial protectora de nuestra Patria y que mucho tuvo que ver en la Independencia para que nos alcance del Señor la luz, la decisión y el coraje de ser una PATRIA DE HERMANOS. AMÉN.

Carta del Episcopado argentino al Presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua

10/07/2018

Prot. CEA Nº 200/2018

 Buenos Aires, 10 de julio de 2018

 A Su Eminencia Rvma.
Cardenal Leopoldo José Brenes Solórzano
Presente

 

Señor Cardenal y Querido Hermano:

Los Obispos argentinos queremos expresarle a Usted, a Mons. Silvio José Báez y al Señor Nuncio Apostólico Mons. Waldemar Sommertag la profunda comunión por el fiel testimonio evangélico ante la agresión padecida como pastores mientras llevaban el consuelo y la fortaleza de la fe a sacerdotes y fieles víctimas de la violencia.

Compartimos las palabras y gestos del Episcopado y nos solidarizamos con el pueblo de Nicaragua.

Invitamos al pueblo argentino a acompañar el sufrimiento de los nicaragüenses y unidos pedimos a Dios por el don de la paz y la sabiduría del diálogo fraterno.

Encomendamos a pastores y fieles a la solicitud materna de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de El Viejo, Patrona de Nicaragua.

Le enviamos nuestro fraterno abrazo en Cristo y María Santísima.

 

Oscar V. Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina


Carlos H. Malfa
Obispo de Chascomús
Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina

Consagración y entrega confiada de Argentina a la Virgen de Luján

08/07/2018

Oración del Episcopado Argentino -Luján, 8 de Julio de 2018
A tus pies renovamos la Esperanza. Vale toda vida.


Nuestra Señora de Luján
Madre del Pueblo Argentino,
aquí estamos a tus pies
para renovar la esperanza
y porque vale toda vida.

Hoy Madre Nuestra de Luján,
venimos como hijas e hijos tuyos,
para junto a vos, comprometernos a defender al inocente que no ha nacido,
y también a sus mamás que sufren en su cuerpo y en su espíritu.

Venimos a tus brazos de Madre, heridos y agobiados por tanta miseria y pobreza,
por el abandono y la postergación de tantos hermanos,
por la trata de personas,
la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención,
y por tantas nuevas formas de esclavitud y descarte.

Vos conoces muy bien el dolor y la angustia de muchas mujeres.
En ésta, tu Casa, son muchas las que te confían el secreto más hondo de su corazón:
el intenso sufrimiento vivido en algún momento de confusión,
el pesar que no se va y el arrepentimiento sentido y profundo.
Conoces a tantas que dudan en lo más íntimo de su ser
y tienen miedo de enfrentar la vida.
¡Qué inmenso es tu Amor Madre querida, nunca rechazas a nadie!
Continuamente consolás, sanás, ayudás a levantar la vida
y acercas a todas al Padre Misericordioso que en todo momento
está dispuesto a perdonar.

Te pedimos por todas ellas y las que seguirán viniendo
para que les regales esa misma fuerza
que el Padre Dios te concedió para cuidar a Su Hijo e Hijo tuyo,
en todos los momentos y circunstancias de su vida.
La Patria se debate en estos días entre la vida y la muerte,
necesitamos tu coraje, tu valentía tu audacia,
para decir siempre que Sí a Dios y a la vida.

Ayudanos a no caer en la tentación de la mentira, la tibieza y la indiferencia,
y así, no dejar a muchos afuera del camino de la vida.
Estamos aquí para consagrarnos a Tu Amor de Madre
y encomendarnos por tu intermedio, al Bueno de Dios.
Y lo hacemos con infinita confianza.

Frente a tu Imagen,
y a esta Casa que en todo momento nos acobija y protege,
porque es Casa de nuestro Pueblo,
nosotros como pastores,
te consagramos, Nuestra Señora de Luján
a nuestra querida Patria Argentina
para que siendo fieles a Jesús, que es Buena Noticia de Vida y Amor,
alcancemos con prontitud, una fuerte y sentida Reconciliación Nacional
y una Paz duradera.

Queremos consagrar y encomendar a cada una de nuestras familias
para que sean casa y escuela de vida, comunión y amor.

Te consagramos a las mamás que llevan una hija o un hijo en su vientre,
y también te hacemos una entrega confiada de sus papás,
para que toda vida que se geste pueda nacer, crecer y habitar
en nuestra querida Nación.

Te consagramos a las niñas y a los niños,
te pedimos que tengan una vida llena de esperanza y que no les falte nada.

Te consagramos a los jóvenes,
dales la gracia de crecer como personas felices y plenas
y que sean fuertes para hacer un mundo más humano.

Ponemos en tus manos de Madre a nuestros queridísimos ancianos
para que vivan con serenidad y júbilo
y todos aprendamos de su sabiduría.
Madre de Luján, Tu Hijo, nuestro Amado Señor,
nos ha entregado su Vida para que todos nosotros tengamos Vida en abundancia,
danos un ánimo confiado, perseverante y lleno de valentía
para ser sus discípulos-misioneros
y defender la vida de cada persona, desde su concepción hasta la muerte natural,
defenderla siempre y en toda circunstancia
y que podamos hacerlo con claridad, firmeza y pasión
hasta el final de los tiempos,
cuando el Señor Jesús juzgue a todas las Naciones en el Amor.

Amén.

Misa por la Vida: Homilía de Mons. Oscar Ojea - Domingo 8 de Julio  

08/07/2018

A tus pies renovamos la esperanza - #ValeTodaVida

Convocados por nuestra Madre hemos venido desde muchos rincones del país para ponernos bajo su mirada en este momento tan delicado para nuestra Patria. Estamos perplejos y doloridos ante la posibilidad de que se sancione la ley de despenalización del aborto. Sería la primera vez que se dictaría en la Argentina y en tiempos de democracia, una ley que legitime la eliminación de un ser humano por otro ser humano. La Virgen conoce este desamparo y esta tristeza, los conoce por experiencia propia al pie de la cruz, esa experiencia que acabamos de recordar en la lectura del Evangelio. Allí, Jesús la hizo Madre de todos los hombres y ante esta querida imagen de Luján que ha sabido recibir las penas y las alegrías de todo el pueblo argentino a lo largo de su historia, queremos encontrar en su tierna mirada el calor de hogar, la serenidad del corazón, la luz de la sabiduría y las fortalezas necesarias para aportar lo mejor de nosotros en este momento.

Hemos venido para pedirle que nos enseñe los caminos para aprender a respetar la vida, a cuidarla, a defenderla y a servirla.

A respetarla, porque la vida es puro don de Dios, por eso es sagrada. Nosotros no somos sus dueños. Somos administradores de este gran bien. Ella es el bien primero y fundamental, un bien que está más allá de nosotros. Un bien que no “fabricamos” aunque tengamos la maravillosa posibilidad de transmitirlo cooperando con el Creador.

Le pedimos también aprender a cuidarla. Cuando empezábamos a trabajar hace varios años en los centros de recuperación de jóvenes con adicciones, centros barriales, hogares de Cristo, el Papa Francisco nos decía: “Reciban la vida como viene”

Sabemos que no siempre es fácil recibir la vida como viene, a veces se presenta en contextos conflictivos y angustiosos. Sin embargo, siempre es posible cuidarla y defenderla.

Sentimos la necesidad de agradecer en esta Eucaristía en la que celebramos la Vida, a tantas madres que han sabido superar circunstancias muy complejas optando por cuidar y defender al niño que llevan consigo.

Los varones no podemos sentir en nuestro cuerpo la presencia de otro ser humano que crece. No podemos experimentarlo en nosotros. Son las mujeres las que nos transmiten este coraje y esta entrega por el compromiso corporal que tienen con la vida y por su cercanía con ella.

Le vamos a pedir también a la Virgencita aprender a ser servidores de la vida, es decir a crear circunstancias aptas para su venida y su desarrollo. Aquellos que decimos que defendemos la vida desde  la concepción hasta su término natural pasando por todas las etapas de su crecimiento, no podemos quedarnos en enunciados y en palabras. Tenemos que asumir el compromiso social concreto que nos lleve a crear condiciones dignas para recibir la vida, acompañando muy cercanamente a aquellas hermanas nuestras que tienen embarazos en situaciones psíquicas y sociales sumamente vulnerables y frágiles.

Es necesario encontrar soluciones nuevas y creativas para que ninguna mujer busque recurrir a  un desenlace que no es solución para nadie.

Nos dice el Papa Francisco en su Carta sobre la Santidad: “La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada porque allí está en juego la dignidad de la vida humana siempre sagrada y lo exige el amor a cada persona más allá de su desarrollo. Pero igualmente sagrada es la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y los ancianos privados de atención, las nuevas formas de esclavitud y en toda forma de descarte” (Gaudete et Exsultate 101)

Quisiéramos decirles una palabra de Pastores a los y las jóvenes que están inmersos en una cultura que muchas veces los envuelve y los confunde. Una cultura consumista que les dice: Con tu cuerpo hacé lo que quieras y también: Vos pensá como quieras pero déjame a mí hacer lo que quiero.

Con mucho afecto queremos transmitirles lo que pensamos y sentimos de corazón: “Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (2 Cor. 6,16), somos inmensamente amados por Dios que nos pensó desde toda la eternidad y nos conoce precisamente desde el vientre de nuestra madre” (Jer. 1,5; Sal. 139, 3-16)

Hemos recibido nuestra vida como don, por eso debemos cuidarla, tampoco somos dueños de otra vida humana. Es otro cuerpo, otra vida sobre la que no tenemos poder. Chicos y chicas, el aborto no es un derecho sino un drama. 

Este drama nos llena de angustia porque se puede plantear la opción entre dos vidas. Pero el drama tiene un final abierto y podes decidir en favor de las dos. Tampoco es cierto que vos podes hacer lo que quieras y que a nosotros no nos debe importar. Este razonamiento es fruto de una cultura que nos obliga a desentendernos de los demás como si la Patria fuera un amontonamiento de individuos en el que a nadie le importa que el otro se lastime. Cuanto más queremos a las personas, más nos importa lo que les pasa.

Le hemos pedido entonces a nuestra Madre que nos enseñe a respetar la vida, a cuidarla, a defenderla y a servirla. Los argentinos no podemos perder esa hospitalidad esencial de todo ser humano: La capacidad de recibir con los brazos abiertos a todos aquellos que han sido invitados al banquete de la vida, preparando para ellos una casa digna de ser habitada, una Patria más justa, más fraterna y más humana. 

En este Santuario se han depositado los secretos del corazón de tantas personas, especialmente de tantas madres que han encontrado descanso en la mirada misericordiosa de María. Volvamos a detenernos ante esa mirada y pidámosle que nos de su bendición.

Pidámosle también que a través nuestro mire a todos los hogares del país, especialmente a nuestros jóvenes, a nuestros niños y niñas que crecen en el vientre de sus madres y que son nuestra mayor riqueza, nuestro mayor tesoro.

 

† Mons. Oscar Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente Conferencia Episcopal Argentina

 

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“A tus pies renovamos la esperanza" #ValeTodaVida

05/07/2018

El próximo domingo 8 de julio a las 11.00 Hs, los obispos argentinos convocan a la Misa por la Vida, en presencia de la Madre y Patrona de la Argentina, en la Basílica de Nuestra Señora de Luján. 

Juntos realizaremos la consagración del pueblo argentino a la Virgen de Luján.

Se invita a todas las comunidades a participar y unirse para pedir al Señor, por intercesión de Nuestra Virgen de Luján, la gracia de servir y cuidar de toda vida, en especial la del niño y niña por nacer, porque #ValeTodaVida.

 

Recomendaciones de Ingreso y Estacionamiento

Ingreso para micros y particulares.

- Salida 192 (los que vienen por Acceso Oeste)
- Avenida Casey, calla Avellaneda y calle Doctor Muñiz (los que acceden por AU 5)

No se recomienda la salida de Walmark.

Estacionamientos:

- Por Calle Julio Roca 
- Parquerama
- Manantiales

Reunión de Mons. Gabriel Barba con la Comisión interna de TELAM

03/07/2018

Durante la mañana de hoy, martes 3 de Julio, el Presidente de la Comisión Episcopal de Comunicación Social y obispo de la diócesis de Gregorio de Laferrere, Mons. Gabriel Barba, junto al Responsable de la Oficina de Prensa, Pbro. Máximo Jurcinovic, recibieron en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina a la comisión interna y trabajadores de la Agencia Estatal de Noticias TELAM; estuvieron presentes: Ariel Bargach, Alejandro Delgado Morales, Silvina Oranges y Lucila Bidondo.

Luego de compartir la situación a raíz de los despidos producidos en esta agencia, los trabajadores expresaron el valor informativo de una agencia que, por ser federal,  colabora con la integración de nuestro país.

Mons. Barba manifestó su preocupación ante la situación de las familias de los despedidos y abogó por la conformación de una mesa de diálogo entre las autoridades, tanto a cargo de los medios estatales como de la cartera de trabajo y los trabajadores.

Tanto el Presidente de la Comisión de Comunicación Social como el Responsable de la Oficina de Prensa de la CEA expresaron su vivo deseo de que el gobierno inicie una instancia de verdadero diálogo que los lleve a encontrar juntos una solución pacífica y justa a este conflicto, y comprometieron asimismo la oración para una pronta solución del problema.

 

Pastoral Social en la reunión del Ministerio de Desarrollo Social con los Movimientos Sociales

03/07/2018

El lunes 2 de julio, la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, hizo llegar una invitación para participar el próximo miércoles, en una reunión a realizarse en el Ministerio que tiene a su cargo, a la cual ha convocado también a referentes de de los Movimientos Sociales, quienes solicitaron la presencia de la Iglesia.

Monseñor Fernando Maletti, Obispo de la Diócesis de Merlo-Moreno, y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, será quien concurrirá a la reunión.

Agradecemos la invitación y renovamos nuestra disposición y compromiso para fortalecer el diálogo social.

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