Reunión de la Comisión Episcopal de Pastoral Social con Intendentes de la Provincia de Buenos Aires

19/09/2018

Un  grupo de intendentes de la Provincia de Buenos Aires solicitó una reunión con la Comisión  Episcopal de Pastoral Social a fin de abordar la situación social existente en sus distritos y de establecer un diálogo necesario para contener la misma. 

La reunión se realizó en el día de la fecha, en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina, en la que los ediles fueron recibidos por Mons. Jorge Lugones, Obispo de Lomas de Zamora,  Mons. Fernando Maletti, Obispo de Merlo-Moreno, y Mons. Jorge Vázquez, obispo de Morón. 

Estuvieron presentes los intendentes de Ituzaingó, Florencio Varela, Cañuelas, Hurlingham, San Martín, Esteban Echeverría, Escobar, La Matanza, Almirante Brown, Merlo,  Moreno, Malvinas Argentinas y Navarro.

Los obispos reafirmaron su trabajo pastoral de cercanía y acompañamiento hacia los más pobres, alentando al diálogo y a una tarea social fuerte en los distintos municipios.

Encuentro de Espiritualidad y Reflexión para Magistrados y Funcionarios Judiciales

13/09/2018

El 6 de septiembre se desarrolló en la sede de la CEA un encuentro de espiritualidad y reflexión dirigido a magistrados y funcionarios del poder Judicial y el Ministerio Público. El encuentro fue promovido por la Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina. La reflexión estuvo a cargo de Monseñor Oscar Ojea, Obispo de San Isidro y Presidente del Episcopado. El tema fue: "Compromiso cristiano y función judicial".

Despúes de la exposición hubo un fecundo intercambio entre los participantes. Estuvieron presentes 40 personas.

Encuentro de Espiritualidad y Reflexión

Dirigido a Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial y el Ministerio Público
6 de septiembre de 2018

Compromiso  cristiano y función judicial

Dividiré esta charla en tres partes:

A.    Una reflexión sobre la justicia como virtud en nuestra vida cotidiana y los desafíos de la tarea judicial frente a la corrupción.
B.  El vínculo entre la justicia y la misericordia.
C.  El estado de nuestras cárceles como expresión de injusticia e inequidad social y nuestra responsabilidad frente a esta situación.

A. La virtud de la Justicia.

La justicia en la Sagrada Escritura se utiliza con frecuencia como sinónimo de santidad, los justos son los Santos. El Libro de la Sabiduría nos dice “las almas de los justos están en manos de Dios, no los afectará ningún tormento” (Sb. 3, 1). El Apóstol San Pedro en su Primera Carta nos dice “Quién puede hacerles daño si se dedican a practicar el bien? Dichosos ustedes si tienen que sufrir por la justicia, no teman ni se inquieten, por el contrario glorifiquen en sus corazones a Cristo el Señor… es preferible sufrir por hacer el bien si esta es la voluntad de Dios que por hacer el mal” (1Pe. 3, 13-15. 17). 

Finalmente Santo Tomás recogiendo la tradición de la Iglesia y el pensamiento de Aristóteles nos va a decir que la justicia es el hábito según el cual uno, con constante y perpetua voluntad da a cada uno su derecho.

Por eso es imprescindible que quien trabaja por la justicia y quien administra justicia la viva hondamente en su vida y la encarne en sus acciones. Vivimos en un tiempo de una enorme fragmentación en todos los órdenes. También existe una fragmentación del yo personal. Vivimos la cultura de la disociación. De allí que una persona pueda asumir la representación de  distintas personalidades a la vez. Es una persona cuando trabaja, otra cuando se vincula socialmente, otra cuando vive en familia y otra cuando afronta negocios. La disociación -si bien en una forma extrema puede adquirir características patológicas- puede ser vivida en pequeñas escalas y de muchas maneras.

La vida es una, el yo es continuo y la historia de nuestra vida nos invita a ir integrando nuestra persona para ser plenamente nosotros mismos. No estoy representando distintos roles como si mi vida fuera un gran escenario que me permite actuar por un lado y ser por otro. La vivencia de la justicia pone a prueba nuestra coherencia. Vivimos la justicia en la vida diaria, en todos nuestros vínculos y en todas las circunstancias de nuestra vida. Solamente un hombre y una mujer justos pueden administrar justicia. Solamente  las personas que la buscan apasionadamente, porque aman el bien, pueden ser jueces que reflejen en sus sentencias aquello por lo que viven y aquello que han buscado incansablemente. El tema de la unidad y de la integralidad de la vida se vuelve clave en esta situación concreta que vivimos los argentinos.

El principal combate es contra la corrupción.

“La corrupción es un mal más grande que el pecado. Debe ser no sólo perdonado sino, además, sanado por dentro. La corrupción se ha convertido en algo natural hasta el punto de llegar a constituir un estado personal y social relacionado con la costumbre, una práctica habitual en las transacciones comerciales y financieras, en los contratos públicos, en toda negociación que implique agentes del estado. Es la victoria de las apariencias sobre la realidad y la desfachatez impúdica sobre la discreción respetable…. Las formas de corrupción que hay que perseguir con la mayor severidad son las que causan graves daños sociales, tanto en materia económica y social (como por ejemplo graves fraudes contra la administración pública o el ejercicio desleal de la administración) como en cualquier tipo de obstáculo interpuesto en el funcionamiento de la justicia con la intención de procurar la impunidad para las propias malas acciones o para las de terceros”. Discurso del Papa Francisco a una delegación de la Asociación Internacional de Derecho Penal, 23 de Octubre de 2014.

“El trabajo al servicio de la justicia se da siempre en un contexto de  lucha y de combate espiritual. La santidad es parresia, es audacia, es empuje evangelizador en este mundo. Para que sea posible,  el mismo Jesús viene a nuestro encuentro y nos repite con generosidad y firmeza: “No tengan miedo” Mc 6, 50,  y también:   “Yo estoy con ustedes todos los días hasta el final de los tiempos” GE 129.

El servicio a la justicia exige librar un combate continuo sabiendo que no nos faltará nunca la ayuda del Señor para sembrar el bien más allá de todos los cansancios, de los desánimos y de haber sentido muchas veces impotencia por cosas que no podemos resolver en forma directa.

B. La justicia y la misericordia.

El 18 de diciembre del 2011 el Papa Benedicto XVI visitó un centro penitenciario romano y allí nos decía: “La justicia humana y la divina son distintas. Los hombres no son capaces de aplicar la justicia divina pero deben, al menos, contemplarla, captar el espíritu profundo que la anima para que ilumine también la justicia humana a fin de evitar, como no raramente sucede, que el detenido se convierta en un excluido. La lógica de Dios es lejana a la lógica humana. Por ello justicia y misericordia, justicia y caridad coinciden hasta el punto de que no existe una acción justa que no sea también acto de misericordia y perdón y al mismo tiempo no existe una acción misericordiosa que no sea perfectamente justa”.

Esta relación entre justicia y misericordia la retoma el Papa Francisco en MisericordiaeVultus. Recordemos que Jesús estando a la mesa en casa del publicano Mateo -rodeado de publicamos y pecadores- les dice a los fariseos: “Vayan y aprendan qué significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” Mt 9, 13. Ante la visión de una justicia como mera observancia de la ley que juzga, dividiendo a las personas en justos y pecadores, Jesús se inclina a mostrar el gran don de la misericordia que busca a los pecadores para ofrecerles el perdón y la salvación. La justicia para Él es siempre liberadora y fuente de renovación, camino de conversión y de cambio profundo. 

Esto lo va a descubrir San Pablo después de su conversión. Nos dice en su Carta a los Gálatas: “Hemos creído en Jesucristo para ser justificados por la fe, no por las obras de la ley”. Su comprensión de la justicia ha cambiado radicalmente; la justicia de Dios se convierte ahora en liberación para cuantos están oprimidos por la esclavitud y sus consecuencias. La justicia de Dios es su perdón. La misericordia no es contraria a la justicia sino que expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer. La experiencia del profeta Oseas viene en nuestra ayuda para mostrarnos la superación de la justicia en dirección a la misericordia. (MisericordiaeVultus 21). Dice San Agustín “Es más fácil que Dios contenga la ira que la Misericordia”

La experiencia de los años en el ejercicio de una profesión tan noble sirviendo a la justicia nos vuelve más expertos en el conocimiento del corazón humano; el haber tenido que mediar numerosas veces entre conflictos ha abierto sin duda en nuestra profesión un campo enorme para el ejercicio de la misericordia y para ésta tarea de la que hablaba el Papa Benedicto de acercar  la justicia humana a la justicia divina.

C. La situación carcelaria como expresión de la inequidad y de la injusticia social.

Durante  ocho meses en el año 2016 en la Villa La Cava murieron quince jóvenes. Seguramente por enfrentamientos entre distintas bandas y por temas vinculados al narcotráfico. Me tocó acompañar a su párroco en aquel tiempo y visitar a algunas madres que habían perdido chicos;  me decían que no se habían sentido escuchadas por el fiscal y que las causas no se iban a resolver. Cuando presenté esta inquietud de búsqueda de justicia a una persona vinculada a los Tribunales de San Isidro, me contestó: “Y qué quiere Monseñor, en el fondo son muertes ecológicas”. Me quedé aterrado de que en mi país ya estuvieran establecidos distintos tipos de categorías de muertos. Y en esta caían muchos jóvenes de nuestros barrios más humildes. 

He ido muchas veces en visitas pastorales a las cárceles. A un grupo de voluntarios le tocó acompañar a un joven que había entrado con un disparo de bala: se le hizo en el hospital una colostomía y estuvo cuatro años y medio con la bolsita de plástico que le llevaba la familia todas las semanas. Yo no sé cómo no falleció por alguna infección durante ese tiempo, pero es increíble que por cuestiones burocráticas -tanto el servicio penitenciario como el servicio de sanidad- no se ponían de acuerdo; tuve que recurrir al Secretario de Derechos Humanos de la Provincia para poder resolver la situación. Cada vez que visito ese penal que está construido sobre un basural, el CEAMSE, se me ocurre pensar: “Acá se ha pensado en la basura sobre la basura, así se pensó esta cárcel, el olor de las cloacas es insoportable.”

Quiero traer una frase de Ulpiano: “La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno sus derechos, y los preceptos del derecho son vivir honestamente, no dañar a nadie y dar a cada uno lo suyo”. Ulpiano nos dio una idea integral de la justicia que no pasa solamente por Tribunales ni por expedientes, sino por un desarrollo mucho más amplio. Una justicia más integral que tiene que ver con la vivienda, con la educación, con la salud y con las oportunidades para todos y relacionada con los derechos, también para todos. No podemos caer en la trampa de querer ver a la justicia únicamente relacionada con el delito, con la seguridad y con los tribunales. Sabemos que como dice el Papa Francisco: “Grandes masas de población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes y sin salida.  Se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo que se puede usar y luego tirar. Hemos dado inicio a la cultura del descarte que, además, se promueve. Ya no se trata simplemente del fenómeno de la explotación y de la opresión, sino de algo nuevo: con la exclusión queda afectada en su misma raíz la pertenencia a la sociedad en la que se vive, pues ya no se está en ella abajo, en la periferia, o sin poder, sino que se está fuera. Los excluidos no son explotados sino deshechos, sobrantes.” EG 53. La injusticia tiene que ver no sólo con la exclusión sino con un modelo social que hoy no solamente excluye, sino que produce la cultura del descarte. Un ejemplo claro de esto es la situación que estoy tratando de describir de una cárcel de la Provincia de Buenos Aires.

En la cárcel están los más pobres. La mayoría de la población carcelaria está constituida  por jóvenes adictos. Muchos de ellos cuando entran tienen que pasar por un período de abstinencia. Esta situación es muy difícil de manejar y genera una tremenda violencia. Una de las opciones es seguir consumiendo. Al no saber cómo tratar el tema de las adicciones, la cárcel se convierte en un infierno. Una madre me decía: “Yo pensaba estar más tranquila cuando mi hijo fue a la cárcel, era mucho lo que consumía. Yo estaba desesperada y él robaba continuamente para consumir (es enorme la cantidad de entradas por hurto para consumir droga), sin embargo Padre, la cárcel es igual o peor que afuera porque mi hijo consume igual”. En nuestro país y particularmente en el Gran Buenos Aires, la droga está despenalizada de hecho.

Sé muy bien que no podemos reflexionar sobre la situación de las cárceles en forma aislada.

Tenemos que encarar esta reflexión como sociedad, porque las cárceles son un reflejo de lo que somos como tal. Como decía Albert Camus, la problemática carcelaria no se puede pensar como institución cerrada y el jurista italiano AlessandroBaratta plantea de manera muy expresiva que el lugar de la solución de los problemas carcelarios es la sociedad. Tenemos en nuestro país cien por ciento más de presos que en el año 98’. En veinte años se ha duplicado la población carcelaria. No podemos seguir cayendo en el engaño de un discurso que sólo nos invita a socializar a partir de la cárcel, ya que los actuales presos en el fondo son víctimas de una sociedad que de algún modo los expulsó primero. Nos debemos una reflexión mucho más profunda acerca de las cadenas de conflictos. Quien está en la cárcel ha experimentado previamente conflictos en su familia, en la escuela, en su barrio. Solamente al final está el conflicto con la ley. 

Es imposible identificar la reparación sólo con el castigo. Es un modo de confundir la justicia con la venganza. El endurecimiento de las penas y la baja de la edad de imputabilidad no van a resolver los índices de delincuencia. Hacer justicia, justicia verdadera supone no contentarse con castigar solamente al culpable sino que es necesario intervenir socialmente antes con un abordaje interdisciplinar que incluya a un tiempo la educación, la salud, la integración social, las posibilidades de trabajo y el acompañamiento familiar. 

Pensar una justicia cercana a las problemáticas cotidianas no significa parcialidad ni subjetivismo, necesitamos una justicia cercana en el lenguaje y en la comprensión social de los más pobres, una justicia que no esté alejada de la gente. Tenemos que lograr una justicia que asuma las heridas de nuestra sociedad; que genere confianza y empatía; que dialogue; que no se esconda detrás de un escritorio lleno de expedientes; que cuide la fragilidad de la sociedad; que se haga cargo de los excluidos como primera gran injusticia; que se aleje de la dictadura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que deja como última medida sólo el propio yo y sus antojos. Los reclamos por la tierra el techo y el trabajo deben ser escuchados como clamores de justicia que debemos atender en primer lugar.  Nuestra justicia debe aprender a llorar frente al dolor de tantos hermanos que sufren violencia. El Papa nos ha hablado de una espiritualidad del llanto ya que el don de lágrimas es un don del Espíritu Santo. Para esto es necesario que la justicia destape sus ojos, que se quite la venda.   Que mire la realidad de cerca, con una mirada limpia por las lágrimas. La estatua de la justicia tiene una venda desde el siglo XV, antes no la tenía. Sería bueno que se la saque para que mire la realidad ya que necesitamos continuamente de conversión. Y con una mirada limpia, sepamos qué hacer, ya que necesitamos una justicia imparcial pero no ciega.

Mons. Oscar Vicente Ojea
Obispo de San Isidro
Presidente de la
Conferencia Episcopal Argentina

Jornada Nacional de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas 2018

13/09/2018

Jornada Nacional de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas 2018
16 de septiembre -  Tercer domingo de septiembre

«La trata de personas es un crimen contra la humanidad.» 
Papa Francisco, 12 diciembre 2013

La trata de personas es uno de los peores ejemplos de esclavitud del siglo XXI. Esta situación afecta al mundo entero. Según la Organización Internacional del Trabajo (ILO) y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) aproximadamente 21 millones de personas, a menudo muy pobres y vulnerables, son víctimas del tráfico con fines de explotación sexual, trabajo forzado, extracción ilegal de órganos, mendicidad, servidumbre doméstica, matrimonios forzados, adopciones ilegales u otras formas de explotación. 

Desde hace años, la Iglesia Católica, y dentro de ella con especial dedicación, muchas congregaciones religiosas, ha trabajado en distintas partes del mundo, para prevenir el tráfico y trata de seres humanos, sensibilizando, denunciando las causas y las redes de traficantes y explotadores, luchando en favor de políticas sociales contra el delito de trata, acompañando y protegiendo a las víctimas y favoreciendo su reintegración social. 

Gracias al ministerio del Papa Francisco, se ha prestado una mayor atención al delito de la trata de seres humanos, que se ha concretizado en una serie de acciones e iniciativas por parte de los Dicasterios Vaticanos.

Por eso convocamos a una Jornada Nacional de Oración y Reflexión sobre la Trata de Personas.

Se llevará a cabo el 3er domingo de septiembre, como fecha cercana al 23/9 Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de mujeres, Niñas y Niños, fecha en que se promulgó la Ley Palacios. Dicha ley fue la primera, a nivel mundial, en proteger a las víctimas de trata con fines de explotación sexual. En nuestro país la mayoría de las organizaciones utilizan esta fecha para incrementar la visibilización, sensibilización y toma de conciencia de este delito aberrante.

Para la Jornada de Oración y Reflexión 2018 el tema propuesto nos sitúa en los flujos migratorios: “Emigrar sin trata. Sí a la libertad, no a la esclavitud”. Un lema con el que llamar la atención sobre la situación actual, que arroja cifras escalofriantes de personas que emigran de sus países de origen y terminan siendo víctimas de la trata. En palabras del papa Francisco se trata de un «un crimen contra la humanidad» y hace una llamada a hacerle frente y a cuidar a sus víctimas. “Necesitamos tanto eliminar las causas de este fenómeno tan complejo como también asistir adecuadamente a las personas que caen en los lazos de la trata” (Palabras del papa Francisco a los miembros del Grupo Santa Marta y RENATE, octubre-noviembre 2016).

Promueve esta Jornada el Comité para la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la trata, coordinado por TalithaKum, la Red Internacional de la Vida Consagrada Contra la Trata de Personas. Y en nuestro país el “Equipo No a la trata” de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la CEA.

Sumate a la oración donde estés: con tu familia, grupo y/o comunidad.

Ante el asesinato del niño Ismael Ramírez en Sáenz Peña (Chaco)

07/09/2018

El 3 de septiembre pasado en un confuso episodio en las afueras de un supermercado en la localidad de Sáenz Peña (Chaco) resultó asesinado el niño Ismael Ramírez (13), perteneciente al Pueblo Qom.

El Equipo Nacional de Pastoral Aborigen (ENDEPA) manifiesta su repudio a las situaciones de violencia que tuvieron como resultado este asesinato, así como a las expresiones mediáticas y públicas que lo estigmatizan y justifican su muerte.

Ismael Ramírez, era solamente un niño que quedó atrapado en circunstancias sobre las que no tenía responsabilidad alguna, su muerte es una herida profunda para su Pueblo y para quienes acompañamos a los Pueblos Indígenas.

Comisión Nacional de Justicia y Paz: se aprobaron los nuevos integrantes

04/09/2018

A propuesta de la Comisión Episcopal de Pastoral Social se designan los integrantes de la Comisión Nacional de Justicia y Paz hasta finalizar el presente trienio 2017-2020:

Presidente: Ing. Emilio INZAURRAGA;

Miembros: Humberto PODETTI, Susana Elizabeth PACHECOY, Fernando CUELLO, Pablo Roberto COMEGLIO, Pablo Osvaldo CANZIANI, Pablo Mario NARVAJA, Norberto I. LIWSKI, Gloria Verónica CHICON, Miryan ANDÚJAR, Rita F.V. MEZA, Rodolfo David BRANDAN, Juan Luis DÍAZ, Lorena ECHAGÜE, Nicolás PALMA, Mario Héctor MATANZO, Juan Gregorio NAVARRO FLORIA, Julio María OJEA QUINTANA, Pbro. Abel Julián PADÍN, Juan Carlos SAGARDOYBURU, María Laura TAGINA, Ayelén Anahí TOMASINI, Carlos VIGIL.

2 de septiembre: Día del Migrante y del Refugiado

01/09/2018

El domingo 2 de septiembre la Iglesia en Argentina celebra el Día del Migrante y del Refugiado. En su Mensaje para esta Jornada, el Papa Francisco nos dice: “Cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Jesucristo, que se identifica con el extranjero acogido o rechazado en cualquier época de la historia: “…era extranjero y ustedes me recibieron en su casa”.( Mt 25,35.43). Y nos invita a dar una respuesta común articulada en torno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover e integrar.

«Acoger» recuerda la exigencia de ampliar las posibilidades de entrada legal, no expulsar a los desplazados y a los inmigrantes, y equilibrar la preocupación por la seguridad nacional con la protección de los derechos humanos fundamentales. La Escritura nos recuerda: «No olviden la hospitalidad; por ella algunos, sin saberlo, hospedaron a ángeles».

«Proteger» nos recuerda el deber de reconocer y de garantizar la dignidad inviolable de los que huyen de un peligro real en busca de asilo y seguridad, evitando su explotación. En particular, pienso en las mujeres y en los niños expuestos a situaciones de riesgo y de abusos que llegan a convertirles en esclavos. Dios no hace discriminación: «El Señor guarda a los peregrinos, sustenta al huérfano y a la viuda».

«Promover» tiene que ver con apoyar el desarrollo humano integral de los migrantes y refugiados. Entre los muchos instrumentos que pueden ayudar a esta tarea, deseo subrayar la importancia que tiene el garantizar a los niños y a los jóvenes el acceso a todos los niveles de educación. Animo también a esforzarse en la promoción de la inserción socio-laboral de los emigrantes y refugiados, garantizando a todos la posibilidad de trabajar, cursos formativos lingüísticos y de ciudadanía activa. La Biblia nos enseña que Dios «ama al emigrante, dándole pan y vestido»; por eso nos exhorta: «Amarán al emigrante, porque emigrantes fueron en Egipto».

Por último, «integrar» significa trabajar para que los refugiados y los migrantes participen plenamente en la vida de la sociedad que les acoge, en una dinámica de enriquecimiento mutuo y de colaboración fecunda, promoviendo el desarrollo humano integral de las comunidades locales. Como escribe san Pablo: «Así pues, ya no son extraños ni forasteros, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios».

Expresamos nuestra cercanía y adhesión a todos y cada uno de los Migrantes y Refugiados que han venido en busca de un futuro mejor, comprometiéndonos para que puedan encontrar corazones solidarios e integradores, sin egoísmos ni indiferencias, que los reciban como hermanos en el Pueblo de Dios que peregrina en Argentina.
 

Comisión Episcopal de Migrantes e Itinerantes
Conferencia Episcopal Argentina
2 de septiembre de 2018

Jornada Mundial de Oración y Reflexión por el Cuidado de la Creación

01/09/2018

Cada 1° de septiembre -desde el 2015- se celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión por el Cuidado de la Creación. En la víspera de esta jornada, se realizó una celebración interreligiosa en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina , en la calle Suipacha de la Ciudad de Buenos Aires, convocada por la Comisión Nacional de Justicia y Paz (CNJP) , la Acción Católica Argentina (ACA)  y la Comisión Episcopal de EcumenismoRelaciones con el Judaísmo, el Islam, y las Religiones (CEERJIR), bajo el lema “VEN, REPARA MI CASA” para reflexionar sobre los efectos del Cambio Climático en nuestros pueblos y la necesidad de cambiar estilos de vida, modos de producción y patrones de consumo.

Lorena Echagüe, coordinadora del Equipo de Desarrollo Sustentable de la CNJP, recordó al inicio de la celebración, las palabras de SS Papa Francisco: “La mayor parte del planeta se declara creyente. Esto debería provocar un diálogo entre las religiones. Muchos piensan distinto, sienten distinto. Buscan a Dios o encuentran a Dios de diversas maneras. Pero hay una certeza que tenemos. Todos somos hijos de Dios”. 

Como fruto de la reflexión interna y fraterna, y frente al desafío de ser “protectores de nuestra Creación”, los participantes se unieron, PIDIENDO PERDÓN, DANDO LAS GRACIAS Y PIDIENDO AYUDA para comprometerse con el cuidado del clima.

Allí estuvieron juntos para rezar, cada uno según su propia tradición, compartiendo una oración:

  • Por el Islam: Sheij Abdelnaby Elhefnawy
  • Por el Judaísmo: el Rabino Damián Karo
  • Representando al Patriarcado Ecuménico: Sr Elías Abramides
  • Por la Iglesia Católica: Monseñor Jorge Lugones
  • Por el Consejo Cultural Indígena: Sisquito Flores
  • Por la Iglesia Evangélica Luterana: el Pastor David Calvo
  • Por la Iglesia Metodista: Ariel Segura

 

La alianza de amor de Dios con el hombre, hoy también es una alianza del hombre con la naturaleza. Una alianza que implica una verdadera ecología integral” compartía Monseñor Jorge Lugones, quien agradeció profundamente la generosidad de todos los referentes que compartieron su oración y reflexión.

Participaron también Emilio Inzaurraga, presidente de la CNJP, Claudia A. Carbajal, Vicepresidente de la ACA, y varios miembros de instituciones que apoyaron la iniciativa, entre ellos:

  • Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, Silvia Callegaro
  • Director de Culto de la Ciudad de Buenos Aires – Federico Pugliese
  • Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – María Eugenia Di Paola
  • Departamento de Laicos - DEPLAI – Patricia Fernandez
  • Asociación Cristiana de Jóvenes – Mario Cenci
  • Red Argentina de Ambiente y Desarrollo – Silvia Alonso
  • Movimiento Católico Mundial por el Clima
  • Cuidadores de la Casa Común – Martha Arreola
  • Investigación del CONICET – Dr. Pablo Canziani
  • Claves para un mundo mejor – Tito Garabal
  • Equipo Diocesano de Pastoral Social de San Isidro
  • Director de Culto de la Municipalidad de Merlo

 

Como mensaje final, se recordó que “el clima es un bien común, de todos y para todos” y que requiere la colaboración de todos como instru­mentos de Dios para el cuidado de la creación: funcionarios públicos, empresarios y empleadores, educadores y comunicadores, pastores y guías espirituales, docentes y padres / hermanos de familia. Cada uno desde su cultura, su experiencia, sus ini­ciativas y sus capacidades para comprometerse con el cuidado del clima, para la paz y el desarrollo integral de los pueblos.

 

Colecta Nacional Más Por Menos - 9 de septiembre

31/08/2018

Es una colecta imperada por la Conferencia Episcopal Argentina y organizada por la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas. Se realiza en todas las misas de los segundos domingos de septiembre de cada año en todo el País, y muchas veces extendida en las Misas de todo el fin de semana.

Las obras que apoya Más por Menos ayudan a paliar las dificultades de gran parte de la población del interior, especialmente aquella que se encuentra marginada en las zonas más pobres de Argentina. Por ello, Más por Menos, es un puente de comunicación entre los que más tienen y los que tienen poco o nada. Los obispos la definen como “un espacio creado para compensar la falta de equidad social” La colecta Más por Menos es una de las de mayor envergadura dentro de la Iglesia Católica Argentina.

En la Argentina hay una profunda inequidad con muchos recursos por un lado y muchas necesidades por el otro. Esta colecta es un gesto que busca que estas dos realidades puedan encontrarse.

Más por Menos significa brindar auxilio para que la Iglesia pueda llegar a todos con su mensaje de vida y su amor solidario. Sin excluir a nadie, esta colecta pretende ser un instrumento más para fortalecer con recursos la convocatoria a todos a asumir la Buena Noticia del Evangelio en una vida pastoral y comunitaria que ayude a formar ciudadanos responsables, honestos y justos.

DURANTE TODO EL AÑO, de las siguientes maneras:

1.- Depósito o transferencia bancaria
Depósito o transferencia bancaria en la cuenta corriente en Pesos N° 00013892/9 del Banco Santander Río, Casa Central CUIT 30-51731290-4 – CBU: 07200007-200000013892-90.
(En estos casos deberá remitir por fax o correo una copia de la boleta de depósito o transferencia con una nota adjunta especificando sus datos personales e indicando que es para la Colecta Más por Menos, a efectos de remitirle el recibo oficial correspondiente)
– Tel/Fax: (011) 4394-2065
– Dirección: Comisión Episcopal de Ayuda – Suipacha 1032 – (C1008AAV) Capital.
– Correo Electrónico: colectamaspormenos@cea.org.ar

2.- Cheques o giros
Personalmente o por correo, en efectivo o a través de Cheques o giros a nombre de “Conferencia Episcopal Argentina” -no a la orden- en la misma sede de la Comisión.

3.- Débito automático
A través del sistema de Débito Automático con Tarjetas de Crédito marcas: Visa, Mastercard, Argencard, American Express y Diners.

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4.- Pago Fácil
En cualquier sucursal de la Red Pago Fácil, que cuenta con más de 4.000 lugares de pago en todo el país, con la sola presentación del Documento de Identidad.

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Las donaciones a Más por Menos son deducibles del impuesto a las ganancias (Ley 20.628 Imp. Ganancias, Art. 81 ínc. C), reglamentado por
Dcto. 1344/98, Art. 123). Por ello, indique su número de Cuit o Cuil.

“Parroquia-Cárcel: Camino de encuentro”. La Pastoral Carcelaria de la Región Litoral

31/08/2018

 

El lunes 20 de agosto en el Instituto Cristo Redentor de la ciudad de Paraná, perteneciente a la Congregación de las Hermanas Franciscanas de Gante, se reunieron quienes integran la Pastoral Carcelaria de la Región Litoral.

En un clima de encuentro festivo y fraterno se dieron cita más de 130 agentes de Pastoral Carcelaria, laicos, religiosas, diáconos y sacerdotes, provenientes de las Arquidiócesis de Santa Fe, Rosario y Paraná y de las Diócesis de Rafaela, Venado Tuerto, Concordia y Gualeguaychú.

El lema que convocó la jornada fue: “Parroquia-Cárcel: Camino de encuentro”. Quienes animaron este día los Padres Néstor Vivas, delegado regional y Mario Taborda dijeron al comenzar que “la Pastoral Carcelaria es un camino de transformación, un camino de servicio y aprendizaje donde los hermanos carcelados nos enseñan a servir”.

La primera parte del Encuentro fue animada por Patricia Alonso Coordinadora del Equipo Nacional de Pastoral Carcelaria. Presentó a todos la manera en que se encuentra organizada la pastoral en los distintos niveles y el perfil y las funciones de los delegados regionales.

La temática central del Encuentro fue desarrollada por Monseñor Juan Carlos Ares, Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria. A través de algunos pasajes del libro de los Hechos de los Apóstoles y de documentos eclesiales fue ahondando en el vínculo que debe existir entre la parroquia y la cárcel. Sus reflexiones contribuyeron a poder descubrir:

  • una Iglesia que ora en comunidad desde fuera de la cárcel por los apóstoles Pedro y Pablo que están presos,
  • una Iglesia que ora dentro de la cárcel junto a los hermanos carcelados,
  • una Iglesia que también está cerca del personal carcelario que espera el don de la salvación,
  • una Iglesia que es “eco” de la voz de los hermanos carcelados,
  • una Iglesia en salida que se desinstala y se pone en movimiento hacia las periferias,
  • una Iglesia comunidad de discípulos y misioneros que primerean, se involucran, acompañan, fructifican y festejan,
  • una Iglesia  que guiada por el Buen Pastor avanza en el camino de la conversión pastoral.

Luego en grupos los participantes del encuentro hicieron sus aportes al tema desde sus propias experiencias parroquiales y pastorales. Algunos aportes valorativos fueron:

  • la visita a la cárcel de jóvenes que participaron del Encuentro Nacional de Juventud en Rosario,
  • la participación de la pastoral carcelaria en los consejos pastorales de las parroquias,
  • los grupos parroquiales que visitan las familias de los presos,
  • los cursos de formación para agentes de pastoral carcelaria,
  • los talleres de oficios que se dictan en las cárceles,
  • los equipos de pastoral carcelaria que reciben a los liberados para apoyarlos en la nueva etapa que viven,
  • la oración de los presos y el orar por los presos.

Al finalizar la mañana se celebró la Eucaristía que fue presidida por Monseñor Juan Alberto Puiggari, Arzobispo de Paraná.

Por la tarde el P. Rubén Infantino, Secretario Ejecutivo de la Comisión Episcopal de Pastoral Carcelaria, animó un espacio de lectura orante de la palabra. A partir del texto del Evangelio de San Marcos 6, 6-13. 30-34 se fue descubriendo a Jesús que recorre en misión las periferias y envía a los apóstoles a evangelizar con las actitudes del Buen Pastor que ve la realidad de la gente, tiene compasión de ella y les enseña con gestos y palabras.

“En la lógica del Evangelio no se convence con argumentos –dice el Papa Francisco- sino simplemente aprendiendo a alojar, a hospedar. La Iglesia es madre de corazón abierto que sabe recibir a quien tiene necesidad de mayor cuidado. Cuánto bien podemos hacer si nos animamos a aprender este lenguaje de la hospitalidad con el hambriento, con el forastero, con el desnudo, con el preso”. “La compasión del Buen Pastor –dice el Papa Francisco- no es solo un sentimiento humano, es la conmoción del Mesías en la que se hizo carne la ternura de Dios. De esta compasión nace el deseo de Jesús de nutrir a la multitud con el pan de su palabra”.

Luego los delegados diocesanos que se encontraban presentes junto a los miembros del Secretariado Nacional de la Pastoral Carcelaria tuvieron un espacio de discernimiento para elegir a los delegados regionales. En este espacio fue reelegido delegado regional el P. Néstor Vivas de la Arquidiócesis de Santa Fe y subdelegado el P. Mario Taborda de la Arquidiócesis de Paraná. Pablo Duarte subdelegado saliente recibió el agradecimiento por la tarea realizada en estos años.

Finalizó el Encuentro agradeciendo a Dios por haber vivido un acontecimiento eclesial muy significativo para la Pastoral Carcelaria de la Región Litoral. Con la bendición de Dios se experimentó la fuerza del Espíritu Santo para proseguir el caminar de discípulos y misioneros que viven con entusiasmo y celebran con alegría la llamada que han recibido de Jesús, Señor y Maestro: “Vengan benditos de mi Padre… porque estuve preso y me vinieron a ver” Mateo 25, 34. 36.

 

P. Rubén Infantino

La Comisión Ejecutiva recibió a Organismos de Derechos Humanos

30/08/2018

Los representantes de trece organismos de Derechos Humanos, solicitaron una entrevista a la Comisión Ejecutiva y fueron recibidas en el día de la fecha, por  Mons. Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro y por Mons. Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús, el presidente y secretario de la Conferencia Episcopal Argentina, respectivamente.

Las organizaciones expresaron su preocupación por la vigencia plena de los derechos humanos en la Argentina y sus temores con respecto a la actual situación socio-económica del país. 

Asimismo, requirieron claridad en las palabras de la Iglesia con respecto al terrorismo de estado durante los años 1976-1983, expresando su rechazo a la “teoría de los dos demonios”.

La Comisión Ejecutiva expresó que, con fecha 6 de marzo del corriente año, se dio a conocer una declaración en la cual se expresó: “Tenemos la firme convicción de que la Iglesia debe extremar sus esfuerzos para contribuir al camino de la memoria, la verdad y la justicia en todos los campos, especialmente ante la gravedad de los delitos de lesa humanidad perpetrados bajo el Terrorismo de Estado durante los años 1976-1983”.

 

P. Máximo Jurcinovic
Oficina de Prensa
 

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