Beatificación de los Mártires Riojanos: Charla junto a Monseñor Marcelo Colombo

25/04/2019

Monseñor Marcelo Colombo, Arzobispo de Mendoza y Vicepresidente II de la Conferencia Episcopal Argentina, narró el intenso proceso de Beatificación de los Mártires riojanos.

 

En el marco de las presentaciones que se realizan en La Rioja como antesala a la Beatificación de los Mártires Riojanos, el Arzobispo de Mendoza brindó una interesante y emotiva charla sobre lo transcurrido en el arduo proceso que derivó en la Pascua Riojana.

 

La conferencia tuvo lugar en la Carpa Wenceslao Pedernera comenzando a las cinco de la tarde titulada “Conflicto, persecución y martirio” 1. El martirio como consecuencia de opciones pastorales bien definidas”.

 

En esta presentación, que estuvo coordinada por la religiosa Mercedes Froge, contó con los testimonios de testigos y compañeros de Monseñor Angelelli en la época de su pastoral: Carlos Di Marco, Rafael Sifre y Francisco “Paco” D´Alteroch. El invitado para esta oportunidad fue el Arzobispo de la arquidiócesis de Mendoza Monseñor Marcelo Colombo.

 

En su alocución, el ex obispo de La Rioja tomó intervención contando en un tono muy sentido diferentes detalles del proceso de Beatificación de los Mártires Riojanos que le tocó asumir a pocos días de su llegada a la Diócesis.

 

En este sentido dijo que “Cuando uno llega a una provincia muchas veces llega sin indicaciones sobre lo que hay que hacer. Y así llegué yo a esta provincia, muchos periodistas me preguntaban si sabía que yo iba a iniciar el juicio y la verdad es que no, estando acá me enteré”

 

En su narración comenzó narrando sus sorpresa sobre diferentes signos que se presentaron en el transcurso del proceso como lo fueron unas cartas que estaban en poder de un sacerdote Franciscano Conventual llamado Miguel López quien le contó envió a su general esas cartas para que lleguen al Santo Padre”.

 

Ante ese testimonio, comentó que estableció una comunicación con el Papa Francisco a partir de la cual comenzaron a trabajar para incorporar esas cartas como parte de las pruebas que se presentaron en la causa”.

 

Sobre la causa, el ex obispo de La Rioja dijo que “La causa de Monseñor Angelelli tardo porque se quería esperar la causa del tribunal penal, que quedara Claro que se trataba de que había sido un accidente provocado y no un accidente circunstancial y nada más. Fue intencionalmente para matarlo.” Expresó.

 

Así mismo comentó que la causa de Monseñor Angelelli, luego del trabajo que había realizado Monseñor Rodríguez con Carlos Gabriel y Wenceslao, fue presentada posteriormente a la canonización del cura Brochero y que “En ese momento pedimos que se unificarán porque había una identificación con Jesucristo el pastor, una identificación como iglesia porque traducía ese compromiso con los pobres, con los más humildes”.

 

Por último recordó emocionado que “el 8 de junio del año pasado estaba designado para hacer para ir a Mendoza y me llamó el Papa Francisco es el segundo llamado que recibo de él el primero fue cuando por las cartas y éste fue el segundo llama donde me decía que muy emocionado con voz trémula que acaba de firmar la declaración de martirio de los cuatro Mártires riojanos y me dijo te pido que ya de esta noticia voz Ya vendrá la noticia oficial pero quiero que ya se sepa.”, concluyó.

 

 

Equipo de Comunicación

Beatificación Mártires Riojanos

 

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Encuentro de Pascua Joven en la Diócesis de Chascomús

25/04/2019

En tiempo de Semana Santa, los jóvenes de la Diócesis de Chascomús se reunieron el sábado 13 de abril en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud que se celebra cada Domingo de Ramos, para celebrar su retiro de Pascua Joven. El obispo diocesano, Monseñor Carlos Humberto Malfa, Secretario General de la Conferencia Episcopal Argentina, fue quien convocó el encuentro junto a los jóvenes asistentes.

 

Asistieron jóvenes representantes de las comunidades parroquiales y educativas de la diócesis, acompañados por sacerdotes, catequistas, padres y docentes que guiaron a los jóvenes en el camino de fe y oración.


Durante el encuentro de Pascua Joven, se elaboraron trabajos en grupos, representaciones, celebraciones en espacios de oración y reflexión. Se presentó una “Misión Ambiental”, en la que los jóvenes reflexionaron sobre el Medio Ambiente, el cuidado de la casa común y la Encíclica Laudato si’, del Santo Padre, El Papa Francisco.

 

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Reunión de la CEPAS y la CGT

24/04/2019

En el día de la fecha, miércoles 24 de abril,  Monseñor Jorge Lugones  S. J., obispo de Lomas de Zamora y Presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social mantuvo un encuentro a partir de las 9.30 hrs con integrantes del Consejo Directivo  de la CGT en su sede sindical. Encabezados por los Secretarios  Generales  Carlos Acuña y Rodolfo Daer y la presencia de representantes de  más de quince  gremios.

 

Al igual que todos los años, este  encuentro se realizó a fin de  invitar a los miembros de la entidad gremial a participar de la Semana Social organizada por esta Comisión Episcopal,  lugar de encuentro y reflexión, a cumplirse en la ciudad de Mar del Plata del 28 al 30 de junio bajo el lema " Trabajo: Clave para el desarrollo humano integral".

 

 

Comisión Episcopal de Pastoral Social

25° aniversario de fallecimiento de Monseñor Jorge Gottau

24/04/2019

 

Al cumplirse el 25 aniversario del fallecimiento del primer obispo de Añatuya, Monseñor Jorge Gottau, el actual obispo diocesano, Monseñor José Melitón Chávez, consignó un fraterno mensaje destinado a “quienes están conmemorando a Monseñor Jorge Gottau en este 25 aniversario de su paso a la eternidad”.

 

Monseñor Chávez expresó:


“Damos gracias a Dios por el don de su vida entregada a Jesús y a los pobres, fundando esta diócesis, llevando la palabra de Dios y la vida de la gracia a todos los rincones de nuestro chaco santiagueño”
 

Del mismo, Monseñor Chávez recordó la obra que el obispo fundador consumó:

“Con los recursos que había y con hermanos, sacerdotes, religiosas y laicos, que se unieron para llevar a cabo esta misión tan profunda y tan fuerte de nuestra Iglesia de Añatuya. Llevando el amor de Dios en cada obra de asistencia y promoción de nuestros hermanos indefensos y pobres”.


En hermandad pidió que:

“Nunca olvidemos a este buen pastor. Que nunca dejemos de servir con alegría a quienes él amó: a los sin techo, a los necesitados de educación, niños, jóvenes y adultos, a los ancianos, necesitados de cariño, contención y asistencia. Que nunca dejemos de ser la diócesis de los pobres, como dijo el papa Francisco, ‘una iglesia pobre para los pobres’”.

“Que esta conmemoración nos vuelva a situar en la búsqueda del anuncio del Reino de Dios, que es ante todo reino de amor y compasión, así como monseñor Gottau lo vivió. Que podamos retomar esa fuerza de gracia que ha quedado entre nosotros y volver a lanzarnos en cada aniversario, especialmente en este número 25, que nos sirva para seguir creciendo como Iglesia diocesana, sin perder nunca el espíritu que él le imprimió: la generosidad, el desinterés, la alegría en el amor, la valentía para servir a los pobres, sin dejar ninguno afuera”.

 

Unidos en oración rogamos al Señor y a la Virgen María Santísima por el eterno descanso Monseñor Jorge Gottau; conmemorando tu obra y misión pastoral.

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Exhortación Apostólica Postsinodal “Christus Vivit”

24/04/2019

En la mañana del 2 de abril, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha presentado la Exhortación Apostólica Postsinodal “Christus Vivit” promulgada por el Su Santidad, Papa Francisco destinada a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios.

 

 

Se trata de una Exhortación Apostólica Postsinodal dirigida a todo el Pueblo de Dios, especialmente a los jóvenes; quienes son pilar fundamental de la Pascua Joven.

 

Nos dice el Papa Francisco:

 

“Queridos Jóvenes, seré feliz viéndolos correr más rápido que los lentos y temerosos.

 

Corran « atraídos por ese Rostro tan amado, que adoramos en la Sagrada Eucarística y reconocemos en la carne del hermano sufriente.

 

El Espíritu Santo los empuje

En esta carrera hacia adelante.

 

La Iglesia necesita su entusiasmo,

Sus intenciones, su fe ¡Nos hace falta!

Y cuando lleguen donde nosotros

Todavía no hemos llegado,

Tengan paciencia para esperarnos »

 

Francisco.

 

Christus Vivit es una Exhortación Apostólica Postsinodal sobre los jóvenes y el discernimiento. La mismo puede ser adquirida mediante la Oficina del Libro de la Conferencia Episcopal Argentina; cito en Suipacha 1034 (C1008AAV); Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Del mismo modo, mediante la página web oficial de la Oficina del Libro en: http://oficinadellibro.com.ar/products/christus-vivit

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Beatificación Mártires Riojanos: Declaraciones del Cardenal Angelo Becciu

23/04/2019

El Cardenal Angelo Becciu en diálogo con el periodista Hernán Reyes Alcaide de la Agencia de Noticias TELAM, compartió que:

 

El asesinato de del Obispo Angelelli “Fue un pecado terrible contra Dios”, así lo expresó el Cardenal Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación de las Causas de los Santos, enviado especial del Santo Padre, el Papa Francisco para la Beatificación de los cuatro Mártires Riojanos, Monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Gabriel Longeville, Carlos de Dios Murias y el laico, Wenceslao Pedernera.

 

El Cardenal Becciu expresó que:

 

“Son verdaderos mártires, de una época en la que la Iglesia, inmediatamente después del Concilio Vaticano II, tomó conciencia de que no se podía permanecer en silencio de frente a las injusticias sociales o a los grupo de poder que se garantizaban la existencia”.

 

“Este es el caso en el que vivían los cuatro mártires: hombres que con coraje supieron defender los derechos de los pobres a costa de ir contra los intereses de los latifundistas de la región”.

 

Del mismo modo,

 

"Esperamos así presentar estos beatos y todas las otras realidades positivas de la Iglesia para no encerrarnos solo en episodios graves y dolorosos pero que no limitan la realidad verdadera de la Iglesia. De esto habla el Papa, y a esto convoca: a presentar la Santidad de la puerta de al lado, en la que todo cristianos está llamado a experimentarla", finalizó.

 

La celebración de la Beatificación de los Mártires Riojanos tendrá lugar el sábado 27 de abril a las 11 hrs. en la provincia de La Rioja, en el noroeste de la República Argentina.

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Mensaje a la Colectividad Judía con motivo del Pésaj

23/04/2019

La Conferencia Episcopal Argentina saluda a la colectividad Judía con motivo de la celebración del Pésaj.

 

Ustedes están celebrando la Pascua Judía, memorial actualizado y agradecido del gran gesto liberador de Dios para su pueblo. Los saludamos fraternalmente reafirmando nuestra vocación al diálogo, que siempre pasa por una preocupación concreta por el bien común de todos los hermanos. Agradecemos la solidaridad recibida por parte de la comunidad cuando sucedió el incendio de la Catedral de Notre Dame y les pedimos estar unidos en la oración pidiendo por las víctimas de los atentados tan dolorosos en Sri Lanka.

 

Volvemos a renovar nuestra vocación de pueblo de la Alianza y el compromiso de trabajar día a día por la Paz.

 

¡Jag Sameaj Pésaj!

 

+ Carlos H. Malfa, Obispo de Chascomús

Secretario General de la C. E. A.

 

+ Oscar V. Ojea, Obispo de San Isidro

Presidente de la C. E. A.

 

Conferencia Episcopal Argentina

Misa en Acción de Gracias en Roma por la Beatificación de los Mártires Riojanos

23/04/2019

El próximo domingo 28 de abril se celebrará en Roma una Misa en Acción de Gracias por la Beatificación de los Mártires Riojanos, Monseñor Enrique Angelelli, los sacerdotes Gabriel Longeville, Carlos de Dios Murias y el laico, Wenceslao Pedernera.

Será presidida por Monseñor Fray Carlos Azpiroz Costa OP, Arzobispo de Bahía Blanca. Participarán también de la Eucaristía los Obispos argentinos que se encuentran en el primer contingente que comenzará el lunes 29 la visita Ad Limina Apostolorum.

La Misa será en la sede de la Iglesia Argentina a las 19 hrs.; horario local de Roma.

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Mensaje de Pascua de Santo Padre, Papa Francisco

21/04/2019

Semana Santa 2019

Mensaje de Pascua

Santo Padre, Papa Francisco

Ciudad del Vaticano, 21 de abril de 2019

Queridos hermanos y hermanas, ¡Feliz Pascua!

 

Hoy la Iglesia renueva el anuncio de los primeros discípulos: «Jesús ha resucitado». Y de boca en boca, de corazón a corazón resuena la llamada a la alabanza: «¡Aleluya!... ¡Aleluya!».

 

En esta mañana de Pascua, juventud perenne de la Iglesia y de toda la humanidad, quisiera dirigirme a cada uno de vosotros con las palabras iniciales de la reciente Exhortación apostólica dedicada especialmente a los jóvenes:

 

«Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida.

Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: ¡Él vive y te quiere vivo! Él está en ti, Él está contigo y nunca se va. Por más que te alejes, allí está el Resucitado, llamándote y esperándote para volver a empezar. Cuando te sientas avejentado por la tristeza, los rencores, los miedos, las dudas o los fracasos, Él estará allí para devolverte la fuerza y la esperanza» (Christus vivit, 1-2).

 

Queridos hermanos y hermanas, este mensaje se dirige al mismo tiempo a cada persona y al mundo. La resurrección de Cristo es el comienzo de una nueva vida para todos los hombres y mujeres, porque la verdadera renovación comienza siempre desde el corazón, desde la conciencia.

 

Pero la Pascua es también el comienzo de un mundo nuevo, liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte: el mundo al fin se abrió al Reino de Dios, Reino de amor, de paz y de fraternidad.

 

Cristo vive y se queda con nosotros. Muestra la luz de su rostro de Resucitado y no abandona a los que se encuentran en el momento de la prueba, en el dolor y en el luto. Que Él, el Viviente, sea esperanza para el amado pueblo sirio, víctima de un conflicto que continúa y amenaza con hacernos caer en la resignación e incluso en la indiferencia. En cambio, es hora de renovar el compromiso a favor de una solución política que responda a las justas aspiraciones de libertad, de paz y de justicia, aborde la crisis humanitaria y favorezca el regreso seguro de las personas desplazadas, así como de los que se han refugiado en países vecinos, especialmente en el Líbano y en Jordania.

 

La Pascua nos lleva a dirigir la mirada a Oriente Medio, desgarrado por continuas divisiones y tensiones. Que los cristianos de la región no dejen de dar testimonio con paciente perseverancia del Señor resucitado y de la victoria de la vida sobre la muerte. Una mención especial reservo para la gente de Yemen, sobre todo para los niños, exhaustos por el hambre y la guerra. Que la luz de la Pascua ilumine a todos los gobernantes y a los pueblos de Oriente Medio, empezando por los israelíes y palestinos, y los aliente a aliviar tanto sufrimiento y a buscar un futuro de paz y estabilidad.

 

Que las armas dejen de ensangrentar a Libia, donde en las últimas semanas personas indefensas vuelven a morir y muchas familias se ven obligadas a abandonar sus hogares. Insto a las partes implicadas a que elijan el diálogo en lugar de la opresión, evitando que se abran de nuevo las heridas provocadas por una década de conflicto e inestabilidad política.

 

Que Cristo vivo dé su paz a todo el amado continente africano, lleno todavía de tensiones sociales, conflictos y, a veces, extremismos violentos que dejan inseguridad, destrucción y muerte, especialmente en Burkina Faso, Mali, Níger, Nigeria y Camerún. Pienso también en Sudán, que está atravesando un momento de incertidumbre política y en donde espero que todas las reclamaciones sean escuchadas y todos se esfuercen en hacer que el país consiga la libertad, el desarrollo y el bienestar al que aspira desde hace mucho tiempo.

 

Que el Señor resucitado sostenga los esfuerzos realizados por las autoridades civiles y religiosas de Sudán del Sur, apoyados por los frutos del retiro espiritual realizado hace unos días aquí, en el Vaticano. Que se abra una nueva página en la historia del país, en la que todos los actores políticos, sociales y religiosos se comprometan activamente por el bien común y la reconciliación de la nación.

 

Que los habitantes de las regiones orientales de Ucrania, que siguen sufriendo el conflicto todavía en curso, encuentren consuelo en esta Pascua. Que el Señor aliente las iniciativas humanitarias y las que buscan conseguir una paz duradera.

 

Que la alegría de la Resurrección llene los corazones de todos los que en el continente americano sufren las consecuencias de situaciones políticas y económicas difíciles. Pienso en particular en el pueblo venezolano: en tantas personas carentes de las condiciones mínimas para llevar una vida digna y segura, debido a una crisis que continúa y se agrava. Que el Señor conceda a quienes tienen responsabilidades políticas trabajar para poner fin a las injusticias sociales, a los abusos y a la violencia, y para tomar medidas concretas que permitan sanar las divisiones y dar a la población la ayuda que necesita.

 

Que el Señor resucitado ilumine los esfuerzos que se están realizando en Nicaragua para encontrar lo antes posible una solución pacífica y negociada en beneficio de todos los nicaragüenses.

 

Que, ante los numerosos sufrimientos de nuestro tiempo, el Señor de la vida no nos encuentre fríos e indiferentes. Que haga de nosotros constructores de puentes, no de muros. Que Él, que nos da su paz, haga cesar el fragor de las armas, tanto en las zonas de guerra como en nuestras ciudades, e impulse a los líderes de las naciones a que trabajen para poner fin a la carrera de armamentos y a la propagación preocupante de las armas, especialmente en los países más avanzados económicamente. Que el Resucitado, que ha abierto de par en par las puertas del sepulcro, abra nuestros corazones a las necesidades de los menesterosos, los indefensos, los pobres, los desempleados, los marginados, los que llaman a nuestra puerta en busca de pan, de un refugio o del reconocimiento de su dignidad.

 

Queridos hermanos y hermanas, ¡Cristo vive! Él es la esperanza y la juventud para cada uno de nosotros y para el mundo entero. Dejémonos renovar por Él.

 

¡Feliz Pascua!

 

Francisco

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[00672-ES.01] [Texto original: Italiano]

Gentileza Oficina de Prensa de la Santa Sede.

 

Oficina de Prensa

Conferencia Episcopal Argentina

Vigilia Pascual: Homilía del Santo Padre

21/04/2019

Semana Santa 2019

Vigilia Pascual

Homilía del Santo Padre, Papa Francisco

Basílica de San Pedro, 20 de abril de 2019

1. Las mujeres llevan los aromas a la tumba, pero temen que el viaje sea en balde, porque una gran piedra sella la entrada al sepulcro. El camino de aquellas mujeres es también nuestro camino; se asemeja al camino de la salvación que hemos recorrido esta noche. Da la impresión de que todo en él acabe estrellándose contra una piedra: la belleza de la creación contra el drama del pecado; la liberación de la esclavitud contra la infidelidad a la Alianza; las promesas de los profetas contra la triste indiferencia del pueblo. Ocurre lo mismo en la historia de la Iglesia y en la de cada uno de nosotros: parece que el camino que se recorre nunca llega a la meta. De esta manera se puede ir deslizando la idea de que la frustración de la esperanza es la oscura ley de la vida.

 

Hoy, sin embargo, descubrimos que nuestro camino no es en vano, que no termina delante e una piedra funeraria. Una frase sacude a las mujeres y cambia la historia: «¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?» (Lc 24,5); ¿por qué pensáis que todo es inútil, que nadie puede remover vuestras piedras? ¿Por qué os entregáis a la resignación o al fracaso? La Pascua, hermanos y hermanas, es la fiesta de la remoción de las piedras. Dios quita las piedras más duras, contra las que se estrellan las esperanzas y las expectativas: la muerte, el pecado, el miedo, la mundanidad. La historia humana no termina ante una piedra sepulcral, porque hoy descubre la «piedra viva» (cf. 1 P 2,4): Jesús resucitado. Nosotros, como Iglesia, estamos fundados en Él, e incluso cuando nos desanimamos, cuando sentimos la tentación de juzgarlo todo en base a nuestros fracasos, Él viene para hacerlo todo nuevo, para remover nuestras decepciones. Esta noche cada uno de nosotros está llamado a descubrir en el que está Vivo a aquél que remueve las piedras más pesadas del corazón.

 

Preguntémonos, antes de nada: ¿cuál es la piedra que tengo que remover en mí, cómo se llama esta piedra?

 

A menudo la esperanza se ve obstaculizada por la piedra de la desconfianza. Cuando se afianza la idea de que todo va mal y de que, en el peor de los casos, no termina nunca, llegamos a creer con resignación que la muerte es más fuerte que la vida y nos convertimos en personas cínicas y burlonas, portadoras de un nocivo desaliento. Piedra sobre piedra, construimos dentro de nosotros un monumento a la insatisfacción, el sepulcro de la esperanza. Quejándonos de la vida, hacemos que la vida acabe siendo esclava de las quejas y espiritualmente enferma. Se va abriendo paso así una especie de psicología del sepulcro: todo termina allí, sin esperanza de salir con vida. Esta es, sin embargo, la pregunta hiriente de la Pascua: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? El Señor no vive en la resignación. Ha resucitado, no está allí; no lo busquéis donde nunca lo encontraréis: no es Dios de muertos, sino de vivos (cf. Mt 22,32). ¡No enterréis la esperanza!

 

Hay una segunda piedra que a menudo sella el corazón: la piedra del pecado. El pecado seduce, promete cosas fáciles e inmediatas, bienestar y éxito, pero luego deja dentro soledad y muerte. El pecado es buscar la vida entre los muertos, el sentido de la vida en las cosas que pasan.

 

¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? ¿Por qué no te decides a dejar ese pecado que, como una piedra en la entrada del corazón, impide que la luz divina entre? ¿Por qué no pones a Jesús, luz verdadera (cf. Jn 1,9), por encima de los destellos brillantes del dinero, de la carrera, del orgullo y del placer? ¿Por qué no le dices a las vanidades mundanas que no vives para ellas, sino para el Señor de la vida?

 

2. Volvamos a las mujeres que van al sepulcro de Jesús. Ante la piedra removida, se quedan asombradas; viendo a los ángeles, dice el Evangelio, quedaron «despavoridas» y con «las caras mirando al suelo» (Lc 24,5). No tienen el valor de levantar la mirada. Y cuántas veces nos sucede también a nosotros: preferimos permanecer encogidos en nuestros límites, encerrados en nuestros miedos. Es extraño: pero, ¿por qué lo hacemos? Porque a menudo, en la situación de clausura y de tristeza nosotros somos los protagonistas, porque es más fácil quedarnos solos en las habitaciones oscuras del corazón que abrirnos al Señor. Y sin embargo solo él eleva. Una poetisa escribió:

«Ignoramos nuestra verdadera estatura, hasta que nos ponemos en pie» (E. DICKINSON, We never know how high we are).

 

El Señor nos llama a alzarnos, a levantarnos de nuevo con su Palabra, a mirar hacia arriba y a creer que estamos hechos para el Cielo, no para la tierra; para las alturas de la vida, no para las bajezas de la muerte: ¿por qué buscáis entre los muertos al que vive?

 

Dios nos pide que miremos la vida como Él la mira, que siempre ve en cada uno de nosotros un núcleo de belleza imborrable. En el pecado, él ve hijos que hay que elevar de nuevo; en la muerte, hermanos para resucitar; en la desolación, corazones para consolar. No tengas miedo, por tanto: el Señor ama tu vida, incluso cuando tienes miedo de mirarla y vivirla. En Pascua te muestra cuánto te ama: hasta el punto de atravesarla toda, de experimentar la angustia, el abandono, la muerte y los infiernos para salir victorioso y decirte: “No estás solo, confía en mí”. Jesús es un especialista en transformar nuestras muertes en vida, nuestros lutos en danzas (cf. Sal 30,12); con Él también nosotros podemos cumplir la Pascua, es decir el paso: el paso de la cerrazón a la comunión, de la desolación al consuelo, del miedo a la confianza.

 

No nos quedemos mirando el suelo con miedo, miremos a Jesús resucitado: su mirada nos infunde esperanza, porque nos dice que siempre somos amados y que, a pesar de todos los desastres que podemos hacer, su amor no cambia. Esta es la certeza no negociable de la vida: su amor no cambia. Preguntémonos: en la vida, ¿hacia dónde miro? ¿Contemplo ambientes sepulcrales o busco al que Vive?

 

3. ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? Las mujeres escuchan la llamada de los ángeles, que añaden: «Recordad cómo os habló estando todavía en Galilea» (Lc 24,6). Esas mujeres habían olvidado la esperanza porque no recordaban las palabras de Jesús, su llamada acaecida en Galilea. Perdida la memoria viva de Jesús, se quedan mirando el sepulcro. La fe necesita ir de nuevo a Galilea, reavivar el primer amor con Jesús, su llamada: recordarlo, es decir, literalmente volver a Él con el corazón. Es esencial volver a un amor vivo con el Señor, de lo contrario se tiene una fe de museo, no la fe de pascua. Pero Jesús no es un personaje del pasado, es una persona que vive hoy; no se le conoce en los libros de historia, se le encuentra en la vida. Recordemos hoy cuando Jesús nos llamó, cuando venció nuestra oscuridad, nuestra resistencia, nuestros pecados, cómo tocó nuestros corazones con su Palabra.

 

Hermanos y hermanas, volvamos a Galilea.

 

Las mujeres, recordando a Jesús, abandonan el sepulcro. La Pascua nos enseña que el creyente se detiene por poco tiempo en el cementerio, porque está llamado a caminar al encuentro del que Vive. Preguntémonos: en la mi vida, ¿hacia dónde camino? A veces nos dirigimos siempre y únicamente hacia nuestros problemas, que nunca faltan, y acudimos al Señor solo para que nos ayude. Pero entonces no es Jesús el que nos orienta sino nuestras necesidades. Y es siempre un buscar entre los muertos al que vive. Cuántas veces también, luego de habernos encontrado con el Señor, volvemos entre los muertos, vagando dentro de nosotros mismos para desenterrar arrepentimientos, remordimientos, heridas e insatisfacciones, sin dejar que el Resucitado nos transforme. Queridos hermanos y hermanas, démosle al que Vive el lugar central en la vida.

 

Pidamos la gracia de no dejarnos llevar por la corriente, por el mar de los problemas; de no ir a golpearnos con las piedras del pecado y los escollos de la desconfianza y el miedo. Busquémoslo a Él, dejémonos buscar por Él, busquémoslo a Él en todo y por encima de todo. Y con Él resurgiremos.

 

Francisco

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[00670-ES.02] [Texto original: Italiano]

Gentileza de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

 

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